La educación será el primer gran desafío para la próxima presidenta
Los estudianteschilenos han ganado las calles y no parecen dispuestos a ceder en sus reclamos contra el lucro y por mayor calidad.
Santiago. Llega casi derrapando en su skate y asiente cuando el portero le recuerda que debe dejarlo en el depósito habilitado a tal fin a la entrada del colegio. Corrige al empleado cuando le dice a este cronista que a su Instituto Nacional General José Miguel Carreras, un secundario público ubicado en pleno Santiago, asisten 4.200 y no 5.400 alumnos. Es uno de los tantos chicos que se ve asistir a clases a esta altura del año en Chile, donde el ciclo lectivo que debía concluir este fin de semana fue prorrogado hasta el 8 de enero para recuperar los días perdidos por las tomas de establecimientos y protestas estudiantiles de todos los niveles. "En realidad venimos a cumplir nuestra cuota de asistencia porque en contenidos ya hemos terminado. A mí me quedó una parte de Historia por rendir", dice Vladimir Tcherechnevski (así se llama nuestro locuaz y concientizado interlocutor), quien participó con 15 años y como alumno de 1° de la toma de su colegio en septiembre. En Chile, la primaria consta de ocho años y la secundaria de cuatro y por eso Vladimir nos sugiere hablar "con los de 3° y 4° para entender el problema de la educación en este país".El chico dice que le gustaría tener edad para sufragar hoy pero no confiesa simpatías por Bachelet ni por Matthei porque "el voto es secreto". Pero da una pista cuando uno le pregunta si cree que las demandas estudiantiles tendrán respuesta con la futura presidenta. "Depende del resultado", responde Vladimir, quien no ignora que las banderas de una educación pública sin lucro y de calidad están en la plataforma de Nueva Mayoría, la coalición bacheletista a la que se sumaron, o apoyan desde afuera, dirigentes estudiantiles como Camila Vallejo, Karol Cariola, Giorgio Jackson y Gabriel Boric, todos ellos diputados electos.Vladimir cree que desde mañana no ocurrirá nada raro, porque "si hay tomas o marchas, las van a dispersar a los tiros y hay que esperar al nuevo gobierno a ver qué pasa".No tan "pacientes" parecen otros integrantes de estamentos escolares, como los que en el primer turno electoral de noviembre tomaron la sede del comando central de campaña de Nueva Mayoría. Después de 90 años La radicalización del movimiento estudiantil chileno es algo que no soslayan los dirigentes de la oposición que hoy quiere volver al gobierno. La presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), que en 2011 ocupó Vallejo y en 2012 Boric, quedó este año en manos de Melissa Sepúlveda. Estudiante de Medicina y feminista, Sepúlveda representa además el regreso a la Fech de los anarquistas, que no estaban al frente del gobierno estudiantil desde 1924. "El voto no tendrá una real incidencia para lograr las transformaciones profundas que busca el movimiento estudiantil y social", dijo la joven al llamar a la abstención antes de la primera vuelta.Entre no muchos vestigios proselitistas que se dejaban ver ayer en el centro de la capital, emergía un derruido panfleto pegado a uno de los muros de la Iglesia de San Francisco. Junto a una foto de Matthei se leía: "Aunque el fascismo se vista de mujer, seguirá ejerciendo la violencia de Estado como en dictadura. No queremos alcanzar el poder, sino destruirlo. ¡Que viva la anarquía!".Bachelet ya sabe lo que fue la "revolución de los pingüinos" como para demorar respuestas a los alumnos de liceos y secundarios que, junto a los universitarios, no aceptan dilaciones en materia de reformas y cambios prometidos.

