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Internas secretas, elecciones al estilo chino

En los últimos días se produjeron ciertos movimientos políticos en China que le recordaron al mundo que en octubre se eligen nuevas autoridades en el Partido Comunista (PCC). Alejandra Conti.

18 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Internas secretas, elecciones al estilo chino

En los últimos días se produjeron ciertos movimientos políticos en China que le recordaron al mundo que en octubre se eligen nuevas autoridades en el Partido Comunista (PCC). Son elecciones en las que no participará el pueblo. Ochenta millones de miembros del partido decidirán el destino que deberán afrontar junto con los 1.220 millones que no tienen voz y voto en esta decisión. Lo que llamó la atención de los que siguen los acontecimientos en ese país del que tanto dependen nuestras exportaciones de soja fue la caída de una estrella en ascenso.Se trata de Bo Xilai, líder del PCC de Chongqing. El nombre de la ciudad puede no sonar familiar, sin embargo, está hermanada con Córdoba. Queda en el centro del país, tenía más de cinco millones de habitantes en 2000 y su región metropolitana llega a más de 30 millones de habitantes.Bo tenía ambiciones políticas, cierto carisma y extroversión, con un perfil público alto. Era hijo de un funcionario cercano a Mao Tse Tung, lo que en el actual régimen chino es un mérito per se .Su popularidad se basaba en que llevó adelante una campaña anticorrupción que logró la detención de unas dos mil personas, pero cuyos logros parecerían estar basados en la aplicación de tortura.Peor aún, había advertido que el modelo, tan celosamente defendido por el PCC, había dado como resultado unos cuantos nuevos millonarios y los mismos millones de pobres de siempre.El propio comité central de PCC fue quien lo desbancó del poder, pero no por las sospechas en su contra, sino por un factor más certero: Bo Xilai pertenece al ala conservadora del PCC. Puja de poder. Dado que en octubre el partido elegirá las autoridades que conducirán un nuevo período de cinco años de gobierno, el enfrentamiento entre conservadores y liberales es la interna a la que debemos estar atentos. Los liberales impulsan reformas económicas para confirmar la dirección del modelo, pero también políticas, en el sentido de permitir alguna mínima apertura democrática básica, a nivel local.Desde que hace 30 años Deng Xiaoping introdujo el reformismo económico, la puja de poder se da entre estas dos alas. Así, China ha trepado hasta el puesto de segunda economía mundial, pero sin que las libertades políticas ganaran espacio con la apertura económica.Como todo sistema autoritario, sus funcionarios aseguran que no hace falta una apertura democrática porque los ciudadanos aprueban el sistema así como es. Michael Bristow, encargado de la corresponsalía de la BBC en Beijing, cuenta que una respuesta habitual de los miembros del partido cuando se les pregunta por la posibilidad de apertura es: "Las democracias también tienen sus problemas. ¿Cómo llegó Hitler al poder en Alemania? Por la democracia".Hay movimientos prodemocráticos, locales o regionales, que son invariablemente reprimidos, y de la peor manera. Esto se ha evidenciado cada vez que algo motiva un atisbo de protesta popular.Por eso, todo proceso aperturista debe darse con sumo cuidado, para que la opresión no se convierta en explosión. En ese sentido, Wen Jiabao (primer ministro, actúa como ministro de Economía) es partidario de promover el crecimiento del interior chino, ya que los desbalances entre el campo (en el que vive en general en malas condiciones el 55 por ciento de la población) y las ciudades produce serios conflictos sociales que se contienen a fuerza de represión.Wen llegó al extremo de asegurar que para discutir las reformas, a las que considera urgentes, está dispuesto a enfrentar a sus críticos en conversaciones abiertas. Los medios y analistas occidentales consideran que el discurso de Wen estuvo particularmente dirigido al hombre señalado como posible sucesor del actual presidente Hu Jintao, es decir, Xi Jinping, el actual vicepresidente. Xi tiene 59 años y es hijo de uno de los fundadores del PCC, Xin Zhongxun. A pesar de que su padre, que había llegado a vice premier, fue víctima de una purga del poder en 1962, y que el propio Xi Jinping fue enviado a una granja de reeducación, este se mantuvo en el partido y logró ascender en el esquema de poder. Hoy es uno de los políticos con más poder de decisión sobre las fuerzas armadas, muy partidario de aumentar los negocios chinos con el exterior y enfático defensor de las políticas represivas en Tibet.El objetivo, está claro, es mantener la tranquilidad y garantizar la supervivencia del partido, con todo su poder y privilegios. Si el PCC cumplió 90 años es porque ha sabido adaptarse a los cambios, siempre en su beneficio.