Hungría empieza a cerrar sus puertas a los refugiados
Ocurre en la frontera con Serbia. En el país centroeuropeo entra en vigor esta noche una nueva y restrictiva ley de inmigración, que declara como delito el cruce ilegal de sus fronteras.
La policía de Hungría comenzó hoy a impedir la entrada de todos los refugiados a través de su frontera sur con Serbia, donde ya casi completaba el cierre del último hueco que quedaba en la valla alambrada que separa ambos países.
Cerca de la localidad de Roszke, unos 25 agentes de policía formaron una barrera humana que cerraba el paso a los refugiados que iban llegando desde el país vecino, y un oficial de la fuerza confirmó que a partir de ahora ya no se permitirá la entrada de ningún refugiado a Hungría.
En medio de la crisis de refugiados que afecta a Europa, la decisión se adoptó un día antes de entrar en vigor una ley que contempla hasta cinco años de cárcel para el cruce ilegal de fronteras y horas después de que el gobierno nacionalista defendiera su "derecho" a defender su cultura y decidir quién ingresa en el país.
Cerca de Roszke, por donde decenas de miles de refugiados que escapan a la guerra en Siria o África habían entrado a Hungría en las últimas semanas, varios grupos de inmigrantes fueron parados por los agentes y enviados de vuelta al lado serbio de la frontera, informó la agencia de noticias EFE.
Los refugiados se retiraron hacia una zona boscosa cercana, visiblemente desilusionados y resignados.
Preguntados desde el lado húngara de la frontera, algunos refugiados dijeron que la valla no les parará.
"Vamos a seguir la valla hasta encontrar otro hueco", gritó uno de ellos, mientras que otro decía: "Esto no me va a parar. He cruzado mar para llegar hasta aquí".
A continuación se podía ver cómo cientos de refugiados iban caminando paralelo a la valla, con el aparente objetivo de encontrar una nueva entrada hacia Hungría.
Según la televisión pública M1, la policía informó a los refugiados de que deben ir caminando un kilómetro más hasta una entrada oficial, donde podrán pedir asilo si así lo desean.
Eso afectaría solo a los refugiados sirios, indicaron fuentes de la policía húngara.
En el país centroeuropeo entra en vigor esta noche una nueva y restrictiva ley de inmigración, que declara como delito el cruce ilegal de sus fronteras.
En caso de ser detenidos, los inmigrantes podrían ser condenados a tres años de cárcel o expulsados del país.

