Herencias y falacias
El mito de que bastaría que se fuera José Luis Rodríguez Zapatero y llegara Mariano Rajoy para que se recuperara la confianza no duró ni un suspiro. El hada de la confianza, usando la expresión del Nobel de Economía Paul Krugman, no apareció. Miguel Jiménez.
El mito de que bastaría que se fuera José Luis Rodríguez Zapatero y llegara Mariano Rajoy para que se recuperara la confianza no duró ni un suspiro. El hada de la confianza, usando la expresión del Nobel de Economía Paul Krugman, no apareció. El gobierno de Rajoy reincidió, para sorpresa general, en los errores de diagnóstico y gestión de la crisis de Zapatero y adoptó las mismas medidas que tanto le criticó desde la oposición, como la subida del IVA y la rebaja de sueldos de empleados públicos. Su programa electoral y su discurso de investidura de hace seis meses eran, efectivamente, un cuento de hadas.No hay duda de que le herencia económica que dejó Zapatero es la peor de la historia reciente española, pero desde que Rajoy gobierna, todos los indicadores de confianza en España se deterioraron gravemente: la prima de riesgo, los seguros de impago de deuda, la Bolsa, la fuga de capitales. En tanto, los inversores, los mercados, le dan la espalda a España.Rajoy hizo todo lo que dijo que no iba a hacer: abaratar el despido, subir los impuestos, bajar el sueldo a empleados públicos, la amnistía fiscal, los recortes en prestaciones por desempleo y en el gasto en Sanidad y Educación.Desde el principio, Rajoy culpó de sus incumplimientos al gobierno anterior. "Es mi misión liberar a España del peso de esa herencia", dijo el miércoles el mandatario. Pero las cifras lo desmienten.La desviación sobre el objetivo de 2011 del gobierno fue mínima y debida en buena parte a maniobras contables del nuevo Ejecutivo central y de las comunidades autónomas, entre ellas las regidas por gobernantes de su fuerza, el Partido Popular (PP). "No entro en quién es el responsable o deja de serlo", se escudó Rajoy.Pero donde no cuadran cuentas, excusas, promesas e incumplimientos es en el gobierno central.Con la holgura que le da la revisión del plan de estabilidad, la reducción de déficit que va a acometer el gobierno de Rajoy este año es menor que si Zapatero hubiera cumplido y no se hubiera modificado dicho plan. Es decir, el recorte del déficit en el gobierno central es menor que el planteado antes de las elecciones, pero buena parte de las medidas de Rajoy van sobre todo destinadas a reducir ese déficit del gobierno central.Por eso, la excusa de la herencia es una falacia. Quedan dos opciones: o Rajoy engañó a los votantes o no tenía ni idea de lo que le tocaba hacer. A estas alturas, uno no sabe cuál de las dos es peor.

