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Gran Bretaña va hoy a las urnas sin un claro favorito

Los británicos definirán la conformación del Parlamento y el surgimiento de un nuevo gobierno.

06 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
El País, de Madrid
Gran Bretaña va hoy a las urnas sin un claro favorito
(AP).

Londres. Cualquiera puede ganar las elecciones de hoy en Gran Bretaña. Sobre todo los conservadores de David Cameron, que lideran los sondeos, aspiran a gobernar solos y sueñan con la mayoría absoluta.

También los liberales demócratas de Nick Clegg, la revelación de la campaña, que anhelan forzar la reforma electoral que reclaman y necesitan.

Y también los laboristas de Gordon Brown, que aún no saben si sufrirán la derrota más humillante de su historia, si podrán pactar con los liberales demócratas o si Brown será incluso capaz de emular al John Major de 1992 y ganar contra pronóstico: su auge en los últimos sondeos les da esperanza.

Estas elecciones son distintas a muchas otras. Por la incertidumbre que destilan las encuestas preelectorales, pero también porque nunca antes los electores tenían que enfrentarse a tres opciones distintas: mantener al actual gobierno, cambiarlo o revolucionar el sistema dando un apoyo masivo a los liberales demócratas para acabar con el bipartidismo.

Los últimos sondeos apuntan a un mantenimiento del voto tory (conservador), una recuperación de los laboristas y una pérdida de fuerza de los liberales demócratas. Pero es precisamente la volatilidad del electorado, con un tercio de indecisos hace sólo unos días, lo que convierte en una temeridad cualquier pronóstico.

Las mesas de votación abrirán a las 7 (las 4 de la Argentina) y cerrarán a las 22, y están habilitados para votar unos 44 millones de británicos, de los cuales alrededor de siete millones lo harán por correo.

Cuestión de números. Aunque Cameron ha proyectado en los últimos días una imagen de ganador, los últimos números frenaron su euforia.

El de YouGov del martes por la noche refleja un aumento del voto laborista (30 por ciento), una fuerte caída del liberal demócrata (24 por ciento) y un estancamiento del conservador (35 por ciento). Traducido a escaños, Brown tendría el mayor grupo en los Comunes y podría mantenerse como primer ministro si lo apoya Clegg.

El de ComRes del miércoles ofrece casi un empate a escaños entre tories por un lado y laboristas y liberales por el otro.

La volatilidad y la falta de unanimidad de los sondeos no deja de ser un reflejo de las dudas de los votantes. Están cansados del laborismo pero no parecen sentir un gran entusiasmo por los conservadores.

Después de 13 años de gobierno laborista, un primer ministro muy impopular y la peor recesión desde la guerra, lo lógico sería que los conservadores, con un líder joven, dinámico y más o menos centrista, ganaran con comodidad. Pero los sondeos no lo pronostican.

La economía tenía que haber sido el tema crucial de la campaña, pero sólo apareció en los últimos 10 días y no es fácil encontrar diferencias profundas entre las tres ofertas. Los británicos saben que, gobierne quien gobierne, se vienen años de austeridad.

Votar por el cambio. La reforma del sistema electoral y político es la bandera de los liberales demócratas, pero habrá que ver si el entusiasmo de la primera mitad de la campaña se traduce en votos.

Los británicos parecen haber aceptado que el actual sistema electoral es injusto, pero al mismo tiempo parecen remisos a abrazar el sistema de coaliciones electorales tan habitual en muchos países del continente.

"Esta vez, voten liberal demócrata. Voten liberal allí donde puedan. Voten liberal como si su vida dependiera de ello. Voten liberal si quieren una política transformada", imploraba ayer el académico Timothy Garton-Ash desde el periódico The Guardian .

¿Le harán caso los británicos? ¿O a la hora de votar pensarán sólo en quién solucionará el déficit del Estado, qué servicios públicos verán mermados, cuánto subirán los impuestos, quién será más capaz de inyectar dinamismo en la economía, quien mejorará las escuelas y los hospitales…?

No lo sabremos hasta mañana, tras una larga noche de escrutinio. O quizá tengamos que esperar aún algunos días.