Francisco no demoró en abordar la crisis de los rohingyas
El portavoz vaticano Greg Burke no dio detalles de la reunión privada de 15 minutos en la residencia del arzobispo. Sólo dijo: “Ellos hablaron sobre la gran responsabilidad de las autoridades de un país en este momento de transición”.
El papa Francisco comenzó ayer su gira diplomática a Myanmar y a Bangladesh, asumiendo de inmediato un perfil activo en la crisis por la represión contra los musulmanes rohingyas de Myanmar. Jorge Bergoglio cerró la jornada reuniéndose con el jefe militar del país, incluso antes de comenzar el programa oficial de su viaje.
El Papa buscará darles aliento a las pequeñas comunidades católicas en ambos países, así como acercarse a algunos de los más pobres y apartados del continente asiático.
Francisco se sumergió de inmediato en la crisis rohingya al reunirse con el general Min Aung Hlaing, poderoso líder militar de Myanmar, y tres oficiales de operaciones especiales. El general está a cargo de las operaciones de seguridad en el estado de Rakhine, donde más de 620 mil musulmanes de minoría étnica abandonaron sus casas y buscaron refugio en la vecina Bangladesh, a raíz de operativos militares de mano dura.
El portavoz vaticano Greg Burke no dio detalles de la reunión privada de 15 minutos en la residencia del arzobispo. Sólo dijo: “Ellos hablaron sobre la gran responsabilidad de las autoridades de un país en este momento de transición”.
En los últimos meses, los rohingyas han sido sometidos a lo que la ONU describió como un “clásico caso de limpieza étnica” por parte de fuerzas militares en Rakhine, pero la Iglesia Católica de Myanmar ha pedido públicamente al Papa que evite la palabra “rohingya”, que muchos residentes locales rechazan porque el grupo étnico no es una minoría reconocida en el país. Francisco, sin embargo, rezó por “los hermanos y las hermanas rohingyas”.

