Evo Morales: Yo no entiendo el cansancio
De cara a las elecciones del domingo, el mandatario analiza su gestión y los retos que afrontará su país. Para mí, ganar elecciones es sencillo, asegura.
Evo Morales acaricia su tercer mandato. La buena marcha de la economía boliviana y la estabilidad social de los últimos años auguran un triunfo del exdirigente cocalero en las elecciones del próximo domingo. La última encuesta de Ipsos da una victoria al oficialismo con el 59 por ciento de los votos. El empresario cementero Samuel Doria (13 por ciento) y el expresidente "Tuto" Quiroga (8 por ciento), ambos conservadores, quedarían a años luz. Morales aspira a una segunda reelección, después de que el año pasado el gobierno promulgara una ley para permitirla. Si vence, asegura que respetará la Constitución, que le impide volver a presentarse. Su vicepresidente, Álvaro García Linera, insistió toda la campaña en que no está en los planes del Movimiento al Socialismo (MAS) cambiar la Constitución.Pese a su ventaja en las encuestas, la agenda de Morales es frenética. Para cuando llega a la entrevista, a las 6.30 de la mañana del miércoles, ya se reunió con su gabinete y tuvo tiempo de acudir a un peaje para hacer campaña con los transportistas, a los que entregó remeras, gorras y CD "con la música del Evo"."Sólo uno me rechazó, pero creo que no me reconoció. Ni protestó ni nada", asegura el presidente en una sala de la base militar de Cochabamba, antes de volar hacia Santa Cruz.Pese a todo, Morales no puede evitar bostezar en un par de ocasiones y frotarse los ojos, enrojecidos, como si le faltara sueño. Cuando se le pregunta si está cansado, responde: "¿Qué es eso de cansarse? No todos pueden ser presidentes. No entiendo el cansancio". –¿Cómo se llegó a la buena situación que vive Bolivia? –Es un proceso. Viene de una larga lucha contra el colonialismo interno y externo, contra el modelo neoliberal. Los logros ya son conocidos: la estabilidad social permitió la estabilidad política y esta, la económica. Estamos pasando de una economía basada en las materias primas a una industrial, y aspiramos a conseguir una basada en el conocimiento. –En Santa Cruz, el principal bastión opositor, algunas encuestas lo dan como ganador también. ¿Qué cambió en estos años? –Demostramos que los sindicalistas sabemos gobernar. La derecha dice que la gestión desgasta. Tal vez cuando las autoridades están más centradas en hacer negocios y en lograr beneficios para las cúpulas… –Muchos opinan que bajo su discurso de izquierda se esconde una política capitalista. –Desde que llegamos, redujimos la pobreza del 38 al 18 por ciento. Ahora, por la Constitución, tenemos una economía plural: se respeta la propiedad privada, la comunal, estatal, las colectivas... –¿Qué se le pasa por la cabeza cuando el FMI o el Banco Mundial alaban su gestión económica? –A veces, que estamos haciendo algo mal. Pero también que están aprendiendo cómo hacer una política económica. Las apreciaciones que hacen estos organismos me generan desconfianza.
“Debaten por ser segundos”
–¿Por qué no ha querido debatir con la oposición?
–A mí nunca me ha gustado debatir. No se trata de debatir entre candidatos, sino con el pueblo. Yo debato con el pueblo. El borrador de mi programa llegó a la Central Obrera Boliviana, lo observamos, lo debatimos y aprobamos. No tengo por qué debatir con los neoliberales. Ellos están debatiendo para ver quién es segundo.
–¿Qué problemas le inquietan?
–Todavía tenemos burocracia. Cuando era dirigente sindical, me divertía, resolvía todo. Cuando llegué a la presidencia me encontré con ministros que no gastan su plata, otros que se olvidan... Eso me molesta, porque para mí ganar elecciones es sencillo. Ganamos seis entre referendos, departamentales, presidenciales...
–Si gana, ¿será su último mandato?
–Siempre vamos a respetar la Constitución.
–Eso significa que será su último mandato.
–Eso significa que vamos a respetar la Constitución.
Futuro cervecero
–¿Qué piensa hacer cuando deje la presidencia?
–Ya dije que montaré un restaurante con algunos alcaldes, que son excelentes parrilleros, y yo serviré comida. Me haré cervecero.
–En 2011 impulsó el sufragio universal para la elección de jueces. ¿Se arrepiente?
–Uno de los errores de la Constitución fue ese, la elección de autoridades con el voto del pueblo. Lo lamento mucho, me duele mucho.
–La semana pasada se reunió con varios dirigentes del partido Podemos. ¿Qué les dijo?
–Saludamos a una nueva fuerza política. Compartimos algunas experiencias, les deseo mucha suerte. Estamos en otros tiempos. Antes se importaban políticas económicas de Europa. Ahora se exportan nuestras políticas a África y otros continentes. No sólo políticas sociales, también modelos económicos.
–¿En qué punto está la relación con Estados Unidos?
–Para mí es como cualquier otro gobierno. Tenía mucha confianza en Obama, porque él viene de un sector social muy discriminado, como los afroamericanos, y nosotros, de los indígenas. Lamentablemente, no gobiernan los republicanos ni los demócratas; gobiernan los bancos.
–Cuando llegó al poder, sus referentes eran Hugo Chávez y Fidel Castro, ¿quiénes son ahora?
–Sigue siendo Fidel. No dé por muerto a Fidel. Para mí es el hombre más solidario del mundo. Pese al bloqueo, nadie tiene ese sentimiento humano que tiene Fidel.
–¿De quién se siente más cercano ahora, de Nicolás Maduro o de Rafael Correa?
–Todos son compañeros, no tengo por qué calificarlos. Aquí no hay presidentes de primera o de segunda. Son todos compañeros antiimperialistas y anticapitalistas, cada uno con sus particularidades. Todos pertenecemos a un movimiento de liberación.
Partido con leyendas
El presidente de Bolivia, Evo Morales, hará hoy una pausa en la campaña con vistas a los comicios del domingo para jugar un partido de fútbol junto a leyendas del Real Madrid, como Fernando Hierro, Emilio Butragueño y Manolo Sanchís. El encuentro se disputará en el estadio Tahuichi Aguilera de Santa Cruz, con el lema de “Un gol para el desarrollo, gana Bolivia”. Evo jugará unos minutos junto con los integrantes de la selección boliviana de 1994.

