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"Es un error pretender imponer la ortodoxia de las cuentas sin políticas"

Rafael Estrella, embajador de España en la Argentina está preocupado por el futuro de la UE, a la que reclama decisiones, este diplomático no cree en recetas blancas o negras.

04 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
"Es un error pretender imponer la ortodoxia de las cuentas sin políticas"
Lo que vale. Un gobierno puede ser técnico o no, pero si no tiene alma política no me vale, afirma Estrella (Facundo Luque / La Voz).


En enero cumplirá cinco años como embajador de España en la Argentina, de donde cree que partirá de regreso a su Granada natal hacia fines de marzo o comienzos de abril de 2012, cuando el nuevo gobierno conservador termine de designar sus equipos. Dice que el vínculo con Argentina excede cualquier consideración político-económica y muestra preocupación por el futuro de la UE. Rafael Estrella estuvo en Córdoba con una agenda diversa que incluyó el siguiente diálogo con La Voz del Interior . –¿Cómo se explica el presente que golpea a su país? –España está en una situación difícil por los problemas de la UE, pero con una peculiaridad muy especial que fue el estallido de su burbuja inmobiliaria. La situación impactó en el empleo y ya hay cinco millones de desocupados. Hubo una confluencia en 2008, cuando estalló la crisis internacional, que coincide con un parón de la construcción; se pasó de construir 800 mil viviendas a algo más de 100 mil y eso expulsó del mercado de trabajo a miles de personas. Hasta 2007, España tenía parámetros envidiables. Crecía un 3,5 por ciento, creaba la mitad del empleo de la UE y tenía una deuda que no llegaba al 40 por ciento del PIB, frente a una media en la UE del 80. La crisis fue devastadora en el déficit público, el empleo y el estado de ánimo de los españoles. Sin embargo, hay un sistema de protección social que implica tener una sanidad y una educación pública, universal, gratuita y de primera calidad y un sistema de pensiones que sigue. –Su visión del futuro para España y Europa toda, ¿es optimista o pesimista? –Nos acercamos al momento en que la UE tiene que tomar decisiones. Esta crisis no es un problema que puedan resolver los gobiernos nacionales, no es estrictamente económico-financiera; tiene mucho que ver con la política. En el siglo 21, los movimientos de capital, o las apuestas sobre esos movimientos, circulan a mayor velocidad que los boletines oficiales y los gobiernos no tienen capacidad para responder a eso. En una UE en la que elegimos compartir soberanía con otros países en lo que tiene que ver con medidas financieras y moneda común, hay una ausencia de liderazgo político. Se creó el euro, pero no se quiso que hubiera una autoridad (Alemania e Inglaterra no lo quisieron) y hoy llegamos a una situación en la que hay que decidir si se crea esa autoridad o mantenemos la situación actual, en que la UE no es creíble y los especuladores de los mercados juegan a apostar a qué país le va a ir mal, qué deuda tiene que pagar más… Recuerdos –Las recetas y discursos que se dan a los países hoy en crisis recuerdan lo experimentado por Argentina, que estalló en diciembre de 2001… –Todo tiene matices en política. El objetivo prioritario para España, además de garantizar el equilibrio de cuentas públicas, debe ser la recuperación y reactivación. Con cinco millones de desempleados, la prioridad absoluta es frenar la destrucción del empleo y recuperar puestos de trabajo, lo cual implica recuperar el consumo, reactivar la producción. En comparación con la Argentina, son diferentes magnitudes. El nivel de renta de España todavía hoy duplica al de Argentina; la protección que tiene el ciudadano en España en servicios públicos, universales y gratuitos, no la tenía la Argentina de 2001 y la solidez del sistema financiero español no existía aquí hace 10 años. En España, a nadie se le ocurre correr a retirar su dinero por temor a que el banco se lo quede, ni está prevista una devaluación... –Otra biblioteca culpa de la crisis a los "excesos" y "fiestas" que desvirtuaron el Estado de Bienestar y sugiere un repliegue estatal… –La prioridad es reactivar la economía y el empleo, lo cual no quiere decir que eso se haga a costa de una fiesta. España sabe manejar cuentas equilibradas y no estuvo en una fiesta. El Estado de Bienestar es un elemento consustanciado con el proceso de construcción europeo. Quizá hubo algunos momentos con malos manejos, pero en salud y educación no debe cambiarse lo sustancial. Con alma política –La Ocde sitúa el desempleo español en el 23 por ciento en 2012. ¿Imagina convulsión social? ¿Cuál será el papel de los "indignados"? –La crisis en Europa y en particular en España crea mucha desazón, una caída muy importante del consumo y temor. Pero no creo que derive en situaciones turbulentas, en la medida en que se vea la luz al final del túnel. No hay recetas blancas o negras, no creo en ellas y es un error pretender imponer la ortodoxia aritmética de las cuentas sin políticas. Un gobierno puede ser técnico o no, pero si no tiene alma política no me vale. Eso lo digo igual para Italia, para España, la Comisión Europea o cualquier país del mundo. Los problemas de Grecia no se solucionan poniendo a un señor al que se le coloca la etiqueta de técnico y que no se preocupa de la gente. En cuanto a los "indignados del 15-M", son un movimiento espontáneo que cataliza el malestar y los saca a la plaza. Sus plataformas no son contra la política pero sí son muy críticas; quieren que se los escuche. Exigen más transparencia, más democracia, una elección más próxima, en lugar del sistema proporcional. –¿Habrá cambios en la relación con Argentina ahora que Rajoy reemplazará a José Luis Rodríguez Zapatero? –Creo que es una relación muy especial que está por encima de quien gobierne cada país. Puede haber sintonías, más o menos entendimientos en algunas cuestiones, pero la relación no se altera.