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EE.UU. y Rusia canjean espías en Viena

Washington entregó a 10 rusos que vivieron durante años en suelo estadounidense y respondían al Kremlin.

10 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencias EFE y AP
EE.UU. y Rusia canjean espías en Viena

Moscú, Nueva York. Estados Unidos y Rusia efectuaron ayer el mayor canje de espías desde el fin de la Guerra Fría, que se celebró como una muestra elocuente de la mejora de las relaciones bilaterales entre Moscú y Washington.

Tras días de intensas consultas diplomáticas, la Casa Blanca entregó al Kremlin a 10 rusos detenidos por espiar para Moscú, que a su vez liberó a cuatro ciudadanos rusos que cumplían condena por trabajar para los servicios secretos estadounidenses.

El intercambio de espías tuvo lugar en el aeropuerto Schwechat de Viena, donde aterrizaron un Boeing 767 procedente de Estados Unidos y un Yak 42 enviado por el ministerio ruso de Situaciones de Emergencia.

Los aviones aterrizaron con una diferencia de pocos minutos, se colocaron casi tocándose la nariz, se produjo el intercambio mediante un microbús negro y cada aeronave volvió a despegar casi de inmediato, informó la agencia austríaca APA.

Una vez producido el canje, el Yak 42 voló hacia Moscú, donde aterrizó en el aeropuerto de Domodedovo.

A su vez, la nave que recogió en Viena a los rusos liberados, de la línea aérea Vision Airlines, llegó anoche al aeropuerto Dulles International de Washington, después de hacer una escala en una base militar británica.

Los 10 rusos detenidos en Estados Unidos hace dos semanas aceptaron el jueves un trato con la Justicia por el que reconocieron ser culpables de actividades ilegales, aunque no de espionaje, a cambio de su deportación a Rusia.

Por su parte, Rusia liberó de la cárcel y entregó a tres ex oficiales de sus servicios secretos y a un científico a los que el presidente ruso, Dimitri Medvedev, indultó el jueves para hacer posible el intercambio.

Se trata del mayor canje entre ambos países desde 1985, cuando más de 20 espías fueron intercambiados en Berlín.

Nombres. La prensa destaca que sólo tres deportados de Estados Unidos estaban registrados en ese país con su verdadero apellido: la peruana Vicky Peláez, columnista del diario neoyorquino en español El Diario/La Prensa, Mikhail Semenko y Anna Chapman, aunque ésta llevara el apellido de su ex marido británico.

Los demás son el matrimonio de Vladimir y Lydia Guryev (que se hacían llamar “Richard y Cynthia Murphy”), Mikhail Kutsik (“Michael Zottoli”), Natalia Pereverzeva (“Patricia Mills”), Andrey Bezrukov (“Donald Howard Heathfield”), Elena Vavilova (“Tracey Lee Ann Foley”).

El último es Mikhail Vasenkov (“Juan Lázaro”), marido de Peláez, mientras otro presunto espía, “Chris Metsos”, logró huir después de haber sido detenido en Chipre y puesto en libertad bajo fianza.

El “topo” más importante liberado por Rusia es el ex agente del SVR Alexandr Zaporozhski, condenado en 2003 a 18 años por trabajar para Washington y al que la prensa mencionaba como posible autor de la detención en Estados Unidos de Aldrich Ames y Robert Hansen, altos cargos de la CIA y la FBI reclutados en tiempos de la Unión Soviética.

Otros dos son Sergei Skripal, ex coronel del espionaje militar encarcelado en 2006 a 13 años por trabajar para Gran Bretaña, y Guennadi Vasilenko, ex agente del KGB condenado por tenencia ilegal de armas, y no por espionaje, aunque vinculado con el caso Hansen.

La figura más polémica es el científico Igor Sutiaguin, quien cumplía una condena de 15 años por espiar para Estados Unidos, al que Amnistía Internacional considera un “preso político” y que se reconoció culpable esta semana para acogerse al canje.

"Capital de los espías"Durante la Guerra Fría, los canjes de agentes se hacían  en el puente de Glienicke, que unía Berlín Occidental con Alemania del Este. Ahora se eligió Viena, llamada "Capital de los espías" por su incesante actividad desde el siglo 19, bajo el desaparecido imperio austrohúngaro, y tras la Primera Guerra Mundial.