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Con sospechas de fraude y una ajustada polarización, Honduras elige hoy presidente

Compiten el oficialista Hernández contra la opositora Castro, esposa del depuesto Zelaya. Temor por violencia.

24 de noviembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Agencias Télam y AP
Con sospechas de fraude y una ajustada polarización, Honduras elige hoy presidente
Xiomara Castro. Del izquierdista Partido Libre (AP).

Las elecciones de hoy en Honduras están polarizadas entre el gobernante Partido Nacional (PN) y Libertad y Refundación (Libre), en medio de temores de un fraude en el país con mayor violencia del planeta.

Son las primeras elecciones en que se ve amenazado el tradicional bipartidismo del PN y el Partido Liberal (PL).

Las elecciones presidenciales probablemente serán las más vigiladas de su historia: unos 250 observadores internacionales de la Unión Europea, Estados Unidos y la Organización de los Estados Americanos seguirán la apretada disputa entre los dos principales candidatos.

La presencia de los observadores podría ser clave pues las encuestas muestran un virtual empate entre el candidato del partido de gobierno, Juan Orlando Hernández, y la candidata opositora, Xiomara Castro, que es la esposa del presidente Manuel Zelaya, que fue derrocado en un golpe de Estado en 2009 protagonizado por los militares.

Muchos hondureños temen que la elección no se resolverá en las urnas sino mediante un fraude electoral.

“Es indudable que existe una creencia sobre la irregularidad del proceso electoral debido tanto a prácticas como percepciones al respecto”, dijo José Antonio de Gabriel, subjefe de la Misión Electoral de la Unión Europea en Honduras, uno de los encargados de verificar internacionalmente los resultados.

Castro propone convocar a una Asamblea Constituyente que “refunde al país” y cambie las instituciones y el sistema electoral. Aunque su bandera original de “socialismo democrático” se ha movido hacia el centro muchos hondureños siguen creyendo que su programa es demasiado radical.

La campaña del candidato oficialista, por su parte, se centró en el principal problema que aqueja al país: la inseguridad.

Hernández propone como solución la creación de un cuerpo especial armado, la Policía Militar, que atacará la extorsión y violencia que padecen miles de hondureños.

Campaña

El comercial político más difundido por su campaña muestra a varios soldados armados tomando el control de una ciudad mientras es escucha la voz del candidato que dice que hará “lo que tenga que hacer para recuperar la paz en el país”. Su estrategia política pareciera haber sido efectiva.

Pero la oposición y muchos votantes creen que con la referencia a los militares en el comercial también se envía el mensaje de que aunque gane Castro las Fuerzas Armadas no permitirán que asuma el 
poder.

Hernández, de 45 años y ex presidente del Congreso hondureño, descartó cualquier intento de fraude, asegurando que es un demócrata que va a “respetar lo que diga el Tribunal Supremo Electoral en el proceso más observado de la historia”, aún si el conteo de votos 
tarde varios días o semanas en hacerse.

Pero aun estas declaraciones sobre el proceso electoral alentaron las sospechas entre los opositores ya que tradicionalmente el tribunal entrega los resultados finales al día siguiente de la votación. Cualquier retraso en la entrega de resultados es visto con sospecha por la posibilidad de que ocurra un fraude.

El candidato a la vicepresidencia de la oposición, Enrique Reina, dijo que no confía en el Presidente del Tribunal Electoral. “No afirmamos ni descartamos. Tenemos capacidad de realizar nuestro propio conteo y garantizarle a la ciudadanía el conocimiento de los resultados”, dijo.

La embajadora de Estados Unidos, Lisa Kubiske, hizo un llamado para que se respete al Tribunal Electoral como única autoridad que puede ofrecer los resultados finales en un país acostumbrado a que sus candidatos se declaran ganadores sin que se hayan dado a conocer los resultados finales.

La Constitución hondureña establece que el vencedor gana por mayoría simple en un sistema electoral que no prevé una segunda vuelta. El Tribunal Electoral decide si se hace un recuento de votos, o no.

La última encuesta electoral de Cid Gallup, publicada hace un mes, da un empate técnico en la intención de voto con 28 por ciento para Hernández, 27 por ciento para Castro y un 30 por ciento para otros dos aspirantes.