Berlusconi y su gobierno se juegan hoy su continuidad en el Parlamento
Con el país dividido y vaticinios disímiles sobre los posibles resultados en el Senado y en la Cámara de Diputados, Italia afronta votaciones decisivas.
Roma. El Parlamento italiano decidirá hoy sobre la continuidad en el cargo del primer ministro, Silvio Berlusconi, quien en vísperas de la votación ofreció una alianza a sus rivales y advirtió que su caída podría hacer de Italia la próxima víctima de la crisis financiera de la Eurozona. La sesión en la Cámara Baja del Parlamento será una prueba a todo o nada para un debilitado Berlusconi justo a la mitad de su mandato de cinco años, y aunque el premier afirma que saldrá airoso, el resultado es impredecible y dependerá del voto de un puñado de diputados aún indecisos, según se prevé.En un discurso ante el Senado un día antes de la votación, el magnate de los medios y jefe del gobierno dijo ayer que su gobierno conservador mantuvo a Italia a salvo de descalabros financieros como los de Grecia e Irlanda pero que la amenaza de inestabilidad persiste."Les pido que reflexionen sobre la tontería política que sería abrir hoy una crisis política sin soluciones visibles ni creíbles. Nuestro país se ve sacudido por serias tensiones que conciernen al corazón de nuestro sistema financiero: la credibilidad financiera del Estado", dijo Berlusconi."Las perspectivas de estabilidad y las esperanzas de crecimiento de los sistemas económico y financiero dependen de las votaciones de confianza", añadió el primer ministro.Tras amasar una enorme fortuna, Berlusconi entró de lleno en la política italiana con una victoria en elecciones generales en 1994 que luego repitió en 2001 y 2008 hasta convertirse en el primer ministro de mandato más largo y uno de los más populares de la Italia de posguerra.Pero las credenciales políticas de la tercera fortuna de Italia comenzaron a sufrir menoscabo hace un año y medio, al calor de escándalos sexuales y de corrupción y de una crisis de acumulación de basura en Nápoles que muchos consideran reflejo de la escasa transparencia y debilidad de su gobierno.La crisis se aceleró y derivó en las votaciones de hoy luego de que el ex aliado y cofundador del partido del premier , Gianfranco Fini, rompiera con Berlusconi en julio y formara un bloque rebelde, en una movida que privó al oficialismo de la mayoría que tuvo hasta entonces en la Cámara Baja. Dos votaciones. Con este panorama, Berlusconi se someterá hoy a dos votaciones, una moción de confianza en el Senado –convocada por el oficialismo en la cámara donde tiene cómoda mayoría– y una moción de censura en la Cámara de Diputados, convocada por diputados rebeldes, que será la verdadera prueba de fuego para el gobernante. Una derrota en cualquiera de las votaciones forzará la caída de Berlusconi y allanará el camino para elecciones anticipadas. Con su gobierno sobre la cornisa, el premier ofreció un pacto a sus adversarios de centro y centro derecha, el que fue rápidamente rechazado. "Quiero reconstituir la alianza de todas las fuerzas moderadas que estuvieron en el origen de nuestro compromiso político", señaló Berlusconi en el Senado.El jefe de gobierno propuso un "pacto legislativo" al centrista Unión del Centro (UDC) y a los diputados que se fueron con Fini cuando éste formó su partido Futuro y Libertad para Italia (FLI), quienes rechazaron la oferta de modo expeditivo."Si Berlusconi cree en unir a los moderados, debería renunciar antes de la votación de confianza. Él siempre piensa que los demás están en falta", dijo el líder de la UDC, Pier Ferdinando Casini."Que renuncie a su mandato sin esperar la votación de mañana (por hoy)", dijo a su vez el diputado Adolfo Urso, del FLI de Fini.Considerado perdido hace dos meses, el gobierno pareció ganar terreno desde entonces entre diputados indecisos, en medio de denuncias de compra de votos y presiones, tanto que algunos comentaristas políticos aventuran un triunfo del premier en la Cámara Baja quizá por sólo un voto.Pero los analistas, e incluso los aliados políticos de Berlusconi, dicen que un triunfo por diferencia tan escasa, aunque ahorrará al premier una salida deshonrosa, no cambiará mucho la situación actual de parálisis parlamentaria y obligará a anticipar elecciones antes de la fecha prevista de 2013.

