Alemania también acusa el desgaste y las dudas crecen
Berlín emitió ayer una sorpresiva señal de que la economía más grande y el motor de Europa no puede ser inmune a la crisis de la deuda.
Berlín emitió ayer una sorpresiva señal de que la economía más grande y el motor de Europa no puede ser inmune a la crisis de la deuda. Alemania no pudo recaudar tantos fondos como se esperaba en su subasta más reciente de bonos, lo que evidenció que también sufre por el presente que azota al continente.La subasta insatisfactoria de Alemania se sumó a una nueva advertencia de que Francia podría perder su clasificación de AAA, la máxima posible de la agencia de calificación de riesgos Moody's, y a nuevos choques verbales entre la canciller germana, Angela Merkel, y el brazo ejecutivo de la Unión Europea.Todos estos factores alimentan las preocupaciones de que el bloque está perdiendo la batalla para tratar de contener una crisis de la deuda soberana que ya ha llevado al rescate financiero de tres países y amenaza a economías grandes como Italia y España.Sin embargo, lo que más llamó la atención fue la inesperada noticia de que Alemania, la economía más fuerte de Europa y el eje de los planes de rescate, haya sufrido una de sus peores subastas de bonos.La oficina financiera alemana dijo su subasta de bonos a 10 años, para tratar de recaudar seis mil millones de euros sólo tuvo una demanda de 60 por ciento.Los funcionarios alemanes explicaron que el fracaso de la subasta obedeció a su bajo rendimiento –en un nivel mínimo sin precedentes– y el entorno de un mercado demasiado nervioso. Los inversionistas interpretaron la baja colocación como una señal de advertencia de que la crisis incluso podría causarle problemas a la sólida Alemania."Si Alemania no puede vender bonos, ¿qué es lo que va a hacer el resto de Europa?", preguntó Benjamin Reitzes, analista de BMO Capital Markets.El mal resultado de la subasta golpeó al euro, que momentos antes del cierre se negociaba a 1,3367 dólares, 1,1 por ciento menos que el martes.Además, Alemania y el brazo ejecutivo de la Comisión Europea se enfrentaron de manera abierta sobre la necesidad de adoptar los llamados eurobonos para contener la crisis.En consecuencia, las esperanzas de que los 17 países de la Eurozona evitarán caer nuevamente en una recesión ante la ola de la crisis de deuda que muestra alarmantes señales de contagio a economías más grandes, casi se disiparon.Los mercados bursátiles en todo el mundo caían ayer a medida que eran mayores las evidencias de que la economía mundial se está deteriorando con mucha rapidez y que la Eurozona podría precipitarse a una recesión de consecuencias impredecibles.

