Al Assad obliga a los rebeldes a retroceder
La insurgencia abandonó su principal bastión en Alepo, ante los ataques del ejército. Irán presidió una conferencia que intenta impulsar un proceso político alterno para solucionar la crisis.
Damasco. El principal grupo insurgente sirio anunció ayer que abandonó el barrio de Saladino en la sitiada ciudad de Alepo tras una ofensiva militar, lo que calificó como una "retirada táctica" para abrir un nuevo frente de combate, mientras Irán pidió negociaciones serias para resolver la crisis. Desde hace más de dos semanas, Alepo es escenario de los más intensos combates en Siria entre el ejército y los insurgentes que quieren derrocar al presidente Bachar al Assad.Los insurgentes del Ejército Libre Sirio (ELS), que el miércoles habían dicho que resistían en Saladino, dijeron que abandonaron ese barrio clave ante la ofensiva terrestre lanzada por el ejército después de 20 días de sitio, ataques aéreos y fuego de artillería."Ya no quedan combatientes rebeldes debido al incesante bombardeo y el avance de las fuerzas del régimen", señaló Abu Ali, comandante del ELS, quien agregó que mantienen el control de otros distritos del este de la ciudad que es centro económico del país árabe.En coincidencia con el operativo terrestre en Alepo, Al Assad nombró un nuevo primer ministro en reemplazo del anterior, que el lunes abandonó el gobierno, se pasó a la oposición y se refugió en Jordania.La deserción, que siguió a la de otros diplomáticos y militares de alto rango, coronó la peor serie de reveses sufrida por el mandatario en 17 meses de revuelta. Reunión internacional. En tanto, Irán, un aliado de Damasco, fue ayer anfitrión de una reunión internacional para abordar la crisis siria en la que subrayó la prioridad de medidas políticas y una estrategia para restaurar la paz en el país árabe, al tiempo que reiteró su rotundo rechazo a cualquier intervención militar o pretensión de solución por la vía armada. El canciller iraní, Ali Akbar Salehi, advirtió a las naciones occidentales y árabes sobre las consecuencias de atizar la crisis armando a los grupos insurgentes o preparando el terreno para la operación de grupos como Al Qaeda.Salehi dijo que a la conferencia asistieron enviados de unas 30 naciones, entre ellas Rusia, China, Pakistán, Argelia, Irak, India y Venezuela.Los países árabes del Golfo Pérsico, que encabezados por Arabia Saudita y Qatar propician entregar armas a los insurgentes, declinaron asistir.Rusia insta a Occidente a que Teherán participe en los debates internacionales sobre una salida a la crisis siria, alegando que la república islámica podría tener un papel clave.De forma paralela, el asesor en temas de terrorismo de la Casa Blanca, John Brennan, no descartó la posibilidad de establecer una zona de exclusión aérea en Siria, aunque matizó que el gobierno analiza cuidadosamente las opciones que se comentan en la comunidad internacional "para determinar las ventajas y los inconvenientes de cada una de ellas". Labores humanitarias. Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) informó que logró hacer llegar a Alepo alimentos y otros productos básicos suficientes para cubrir las necesidades de al menos 12.500 personas durante las próximas semanas. "Alepo preocupa de manera especial al Cicr, no sólo por su lejanía geográfica, sino porque la Media Luna Roja Siria tuvo que suspender la mayor parte de sus actividades debido al peligro extremo existente sobre el terreno", afirmó Marianne Gasser, jefa de la delegación del Cicr en el país árabe.Pese a esta suspensión, Gasser indicó que "todavía hay docenas de voluntarios que trabajan para hacer frente a las necesidades crecientes de la población civil" en Alepo.

