Afganistán duplicó el consumo de opio en los últimos cinco años
Según un experto de la ONU, un ocho por ciento de la población del país, primer productor y exportador mundial, es adicto a la sustancia.
Kabul. Un ocho por ciento de la población de Afganistán es adicto a las drogas, un drama oculto por el hecho de que el país es el principal productor y exportador de opio del mundo, según alertó ayer un alto responsable de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Además, el uso de opiáceas como heroína y opio se ha duplicado en Afganistán desde el año 2005, lo que endilga responsabilidades a las fuerzas internacionales lideradas por Estados Unidos, que invadieron y ocupan el país desde fines de 2001.
En Kabul, junto con otros representantes de Naciones Unidas y del gobierno afgano, el director ejecutivo de la Oficina de la ONU para la Droga y el Delito (Onudd), Antonio María Costa, reveló que un millón de afganos de 15 a 64 años son drogodependientes. Ello equivale al ocho por ciento de la población del país, porcentaje que duplica la media mundial de consumidores.
"Mucho se ha dicho y escrito de Afganistán como principal productor de drogas que causa estragos en la salud mundial. Es hora de reconocer que la misma tragedia está ocurriendo en Afganistán, que se ha convertido en uno de los principales consumidores de su propio opio", expresó Costa.
El experto presentó un informe sobre consumo de drogas en Afganistán que revela que, en los cinco últimos años, el número de consumidores habituales de opio ha crecido un 53 por ciento, de 150 mil personas a 230 mil, y que los de heroína han pasado de 50 mil a 120 mil, lo que implica un aumento del 140 por ciento. "El crecimiento de la adicción a los narcóticos ha seguido el mismo modelo hiperbólico que la producción de opio", observó Costa.
"Muchos afganos se drogan para medicarse contra las penurias de la vida", dijo el responsable de la Onudd, quien precisó que una buena parte de los adictos comenzó a consumir narcóticos en sus tiempos de exiliados en Pakistán o Irán, países que acogieron al grueso de los afganos huidos tras la invasión soviética en 1979.
Afganistán es el principal país productor de la amapola de la que se extraen el opio y la heroína. Su cultivo da sustento a una buena parte del campesinado afgano, sobre todo en las provincias del sur del país.
Su exportación, según cálculos de la Onudd, sirve para financiar cerca del 15 por ciento de las actividades de la insurgencia talibán, particularmente activa en el sur y este afganos.
Pero Costa puso el acento en que "la cara humana del problema de las drogas en Afganistán no se ve sólo en las calles de Moscú, Londres o París. Está en los ojos de sus propios ciudadanos, que dependen de una dosis diaria de opio y heroína sobre todo, pero también de cannabis , calmantes y tranquilizantes".
"Después de tres décadas de trauma por la guerra, la disponibilidad ilimitada de narcóticos baratos y el acceso limitado a tratamientos han creado un gran problema de adicción en Afganistán, que va en aumento", alertó. Costa añadió que, en lugar de mitigar el dolor de la población, la adicción a los narcóticos causa más problemas médicos (mencionó la expansión del sida y otras enfermedades de transmisión por vía sanguínea) y sociales, con un aumento del delito y accidentes y pérdida de productividad laboral.
Para Costa, resultó impactante constatar que el 50 por ciento de consumidores de opio en el norte y sur del país también se lo dan a sus hijos, lo que "amenaza con condenar a la siguiente generación de afganos a una vida de adicción".

