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Entrevista. Tano Marciello recorre el país con la obra de Almafuerte: Respondemos al llamado de la gente

El histórico guitarrista y socio compositor de Ricardo Iorio visita Córdoba con un concierto de larga duración. Aquí habla sobre el trabajo con su grupo CTM y el legado que dejó la gran banda del heavy metal argentino.

17 de octubre de 2025 a las 11:35 a. m.
Tano Marciello recorre el país con la obra de Almafuerte: Respondemos al llamado de la gente
Claudio "Tano" Marciello gira con su banda CTM. (Prensa CTM)

Con la patria y la guitarra al hombro, Claudio “Tano” Marciello puso en pausa las presentaciones de Vive, el nuevo disco de su banda CTM, para salir a homenajear a Ricardo Iorio y llevarle a la gente las canciones que trascendieron el heavy metal y se convirtieron en parte fundamental del cancionero popular.

Si bien la banda es la misma –la que integra junto con Leandro Radaelli (bajo y voz), Giuliano Noé (guitarra) y Melina Marciello (batería)–, la lista de temas de este sábado en Club Paraguay será un repaso netamente centrado en la discografía de Almafuerte, en lo que el Tano promete que será un show con 40 canciones.

En diálogo telefónico con La Voz, el guitarrista enfatiza en pedirle al público que se presente de manera puntual al recinto, ya que aprovecharán todo el tiempo disponible para que no quede ninguna canción afuera. “Las primeras 10 canciones están preparadas para mover las fibras de la gente que nos acompañó todos estos años”, dice. “Antes de que empiece la banda, se proyectan 10 temas donde toco con guitarra criolla, que también forman parte del espectáculo”.

Consultado por el reencuentro con el público cordobés, comenta: “La idea de hacer este homenaje por regiones surgió a partir de los mensajes que me llegaban al mail y al Instagram, de gente que no había podido viajar al Malvinas Argentinas ni a los dos teatros de Flores, cuando hicimos los primeros shows. Entonces pensé cómo podía hacer para llevarles el espectáculo a esos amigos, a esos compatriotas”, señala.

Tras una pausa, apunta: “Se me ocurrió hacer una provincia por cada región, porque no puedo hacerlo en todas: los costos son muy altos y la logística sería interminable. Además, estaría mucho tiempo girando con toda la técnica, el staff y los equipos. En estos tiempos, eso es difícil”.

Antes de pasar a la siguiente pregunta, recuerda e interrumpe: “Y algo importante: esto lo hago porque quiero. No es que alguien vino a comprarme el espectáculo. Nunca permitiría eso. La idea surgió y justo hablé con un amigo, Juan, de una productora que se llama TDR, acá en San Justo, donde vivimos los dos. Le comenté si tenía contacto para hacer Malvinas y los teatros de Flores, y me dijo que sí. Así arrancamos, y desde entonces laburamos juntos. Yo respondo al pedido del público. Si el año que viene me piden continuar, seguramente haré algo en octubre relacionado con Almafuerte”, enfatiza.

–Está bueno esto que me decís sobre responder al llamado de la gente. Hay otros artistas que suelen decir que responden a las estadísticas de las plataformas...

–No, yo para nada. Incluso interrumpí la gira de Vive, el disco que saqué y presenté el 9 de julio. Ese fin de semana ya me fui a tocar tres fechas a Santa Fe. En agosto hice todos los fines de semana y en septiembre dos conciertos, y después preparamos los ensayos para esta conmemoración que empezó en Cipolletti. Ahora se estira hasta noviembre, donde cierro en Comodoro Rivadavia. Después continúa la gira de Vive, y habrá un concierto más conmemorando a Almafuerte en Rosario, que fue el último lugar donde Ricardo dio su show. Todo está relacionado. Octubre es el mes del deceso de Bin Valencia y de Ricardo Iorio, y también el mes de su último concierto.

–Me gustó mucho “Vive”. Hay temas que arrancan con ese sonido de guitarra característico tuyo, y a veces uno espera que salga de pronto la voz de Iorio. ¿Qué tiene CTM de Almafuerte?

–Lo que pueden encontrar de Almafuerte en mis discos es el sonido y la forma de tocar la guitarra. Compartí muchas composiciones con Ricardo y arreglé temas suyos, así que ese sonido se mantiene. Después, cuando uno compone algo más personal, cambia la armonía, porque ya sos vos. En Almafuerte yo componía pensando en el registro de voz de Ricardo, en cómo él iba a cantar. La melodía era fundamental, porque es lo que la gente canta en un concierto. Ahora canto yo, o Leo (Radaelli), que tiene mi mismo registro. Si estoy grabando y escucho que queda mejor con su voz, le digo “cantalo vos” y listo. Lo importante es la música.

–Y la banda ya tiene un sonido muy propio, ¿no?

–Sí, el sonido lo logramos, pero lo bueno es que seguimos renovando. Hay un espíritu de improvisación y de interpretación que es clave. No somos una banda de sesionistas que tocan lo que se les dice. Acá todos aportan. Si hay que alargar un solo, lo hacemos, siempre respetando la estructura de la canción. Eso genera entusiasmo y un ambiente distendido.

–¿Y cómo fue ese paso al frente del escenario? Pasar de la guitarra a ser la voz principal.

–Es parte del recorrido. Uno va quemando etapas y descubriendo cosas que tiene que resolver en el momento. A veces tomás decisiones pensando que son favorables y terminan mal. No todos los músicos con los que trabajás tienen criterio o compromiso. Algunos piensan solo en sí mismos. Entonces dije: “Voy a hacer lo que siento”. Como dice la canción Vencer el tiempo: “No me importa el qué dirán, solo lo que estoy sintiendo”. Sigo componiendo, Vive recién salió y ya tengo bocetos para un nuevo disco. No me detengo. Por ahora canto yo lo que escribo, y es lo que necesito hacer.

–¿Cómo ves al género del que sos parte? A grandes rasgos, el público en los recitales es de gente bastante grande y uno no ve bandas nuevas que tomen la posta...

–Mirá, yo no creo en eso de “tomar la posta”. No vengo a ocupar el lugar de nadie. Hago esto para que un pibe de 12 o 14 años elija una guitarra antes que un arma. Por eso viajo por todo el país, gestiono mis shows y hago los discos. He tocado en lugares como Villa Trinidad, en el norte de Santa Fe, donde nunca había llegado. Ahí hay mucha gente joven, de 14 a 20 años, con remeras de Almafuerte, de CMT o de otras bandas. Así que sí, hay una nueva camada. Pero en difusión estamos complicados. Para escuchar rock pesado, tenés que buscar una radio a las dos de la mañana. Yo he llevado discos a medios grandes y me dicen que no los pueden pasar porque no tengo pauta con un sello. Antes el rock era negocio para las productoras; ahora, si querés respeto y convocatoria, tenés que salir a ganártelo por el país. Nadie te regala nada.

–Almafuerte tiene canciones muy fuertes sobre la amistad. ¿Cómo fue tu amistad con Ricardo Iorio?

–Fue intensa mientras estuvimos juntos. Después aflojamos un poco en la comunicación porque él se enfocó en su carrera solista y yo en la mía. La última charla fue a través de alguien que quería juntarnos para hacer un espectáculo y una despedida de Almafuerte. Hablamos, quedamos en contacto, pero después él me dijo que prefería esperar, que estaba cansado y ocupado con su gira. Me pareció perfecto. Mientras estuvimos juntos, dejamos un legado enorme, que hoy se puede seguir escuchando en vivo.

Para ir

CTM se presenta este sábado 18 de octubre en Club Paraguay (Marcelo T. de Alvear 651). Entradas desde $ 45 mil + $ 6.750 (costo de servicio) en alpogo.com.