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"Si se calla el cantor". Horacio Guarany: a 100 años del nacimiento del cantor del pueblo

El “Potro” ya no está entre nosotros, pero su legado es inmortal. Su última entrevista con La Voz fue hace exactamente 10 años atrás. El día que hizo salir vino de las canillas de su casa.

15 de mayo de 2025 a las 12:52 p. m.
Horacio Guarany: a 100 años del nacimiento del cantor del pueblo
Horacio Guarany, un gigante de la música argentina

Hoy se conmemoran los 100 años del nacimiento de Horacio Guarany, una de las figuras más emblemáticas del folklore argentino. Nacido el 15 de mayo de 1925 en Las Garzas, Santa Fe, bajo el nombre de Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo, Guarany dejó un legado imborrable en la música, la literatura y el compromiso social, convirtiéndose en la voz de los humildes y los desposeídos.

Hace 10 años atrás, en 2015, a sus 90 años le daba su última entrevista a La Voz, en un ida y vuelta imperdible.

Reflexivo y con picardía señalaba: “Ahora me echo tres polvos por día: uno en las patas, otro en las bolas, otro en los sobacos”.

“Yo soy un privilegiado de la vida... hubo épocas malas y épocas duras, pero son tantas las alegrías que recibo. Imaginate que con la edad mía me sigan llamando de teatros, clubes, y que esos lugares se llenen. El país debe estar lleno de sordos y masoquistas”, decía con gracia.

Su consejo para la vida

“No hay que enojarse –recomendaba–, cada vez que te enojás es un poquito de muerte que te metés adentro. Yo vivo tranquilo en Plumas Verdes (su rancho). Se llama así porque queda lejos, ‘en el regocijo del loro’“, comentaba el cantor del pueblo.

Su paso por Córdoba

Ya el chúcaro estaba cansado y en retiro. Murió el 13 de enero de 2017 a los 91 años. Guarany fue un cantor, compositor y escritor argentino, ganador del Premio Konex de Platino en 1985 como el cantante masculino de folklore más importante de la historia en Argentina.

Los festivales de Cosquín y Jesús María lo vieron crecer con los lunes de Guarany, donde una multitud colmaba las gradas hasta el amanecer.

Guarany fue un pilar fundacional del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, inaugurado en 1961, donde su participación se convirtió en un ritual esperado por miles.

Canciones como “Si se calla el cantor” encendían a la plaza Próspero Molina, con un público que lo aclamaba de pie.

“¿Cuánto te debo Cosquín? Yo sólo te di canciones y amor; eso no vale nada; te lo dejo todo”. Con esa frase lo recordaron en un sentido homenaje.

En Jesús María, sus legendarios “lunes de Guarany” en el Festival de Doma y Folklore atraían multitudes, consolidando su mito como el “potro salvaje” del folklore. En 2015, a los 89 años, regresó al escenario Martín Fierro de Jesús María junto al Chaqueño Palavecino, dejando una huella imborrable.

GUARANY. En su vuelta a Jesús María (LaVoz/Archivo).
GUARANY. En su vuelta a Jesús María (LaVoz/Archivo).

Un siglo de legado musical y compromiso

Hijo de un hachero guaraní y una inmigrante española, Horacio Guarany creció en un entorno de penurias, marcadas por el trabajo duro en la empresa británica La Forestal.

Estas vivencias forjaron su sensibilidad artística, que se reflejó en canciones como “Puerto de Santa Cruz”, “Cuando ya nadie te nombre”, “pescador y guitarrero”, “Si se calla el cantor”, “La villerita” y “Volver al vino”, himnos que resonaron en los corazones del pueblo argentino durante las décadas de los 60, 70 y 80. Su obra, con más de 57 discos y mil temas grabados, le valió reconocimientos como el Premio Konex de Platino en 1985 y 15 Discos de Oro.

Guarany no solo fue un cantor, sino también un poeta, escritor y actor. Participó en películas como “Si se calla el cantor” (1973) y “El grito en la sangre” (2012), esta última basada en su novela Sapucay.

Su vida estuvo marcada por el exilio en los años 70, tras sufrir atentados de la Triple A debido a su militancia comunista y su crítica a las injusticias sociales. A pesar de las adversidades, regresó a Argentina en 1978, donde continuó su carrera con presentaciones memorables, como su mítico concierto en el Luna Park en 1984.

Horacio Guarany: toda una vida de cantor
Horacio Guarany: toda una vida de cantor

Homenajes en su centenario

En las redes sociales, artistas y fanáticos rinden tributo a Guarany en este día especial.

La cantante Soledad Pastorutti expresó su emoción por los momentos compartidos con el maestro, destacando su presencia y amor por la música.

Por su parte, Luciano Pereyra le dedicó un sentido homenaje, mientras que la Fundación Konex recordó su inigualable aporte al folklore argentino.

Un ícono que trasciende el tiempo

Horacio Guarany falleció el 13 de enero de 2017 a los 91 años en su finca Plumas Verdes, en Luján, pero su música sigue siendo un faro para las nuevas generaciones.

En cada festival folklórico, en cada guitarreada, su espíritu permanece vivo, recordándonos que el canto es un acto de resistencia y amor.

El día en que llenó su tanque con vino

Su casa de Coghlan fue bautizada como “El Templo del vino”. Muchos recuerdan la anécdota cuando en una noche de fiesta, Horacio Guarany vació el tanque de agua y lo llenó de tinto.

Los invitados, poetas, políticos, músicos y amigos no lo podía creer. Durante años -lo que parecía mito- se convirtió en realidad.

Solía decir Horacio: “El vino, la amistad y un cuerpo humano como una máquina perfecta”.

Incluso le dedicó una canción al vino.

Volver al vino: letra de la canción

Si el vino viene viene la vida

Si el vino viene viene la vida

Vengo a tu viña tierra querida

Vengo a tu viña tierra querida

Quiero morirme cantando

Bajo tu parra madura

Y que me entirren al alba

Regao de vino mi tumba

Regao de vino mi tumba

Si el vino viene viene la vida

Si el vino viene viene la vida

Vengo a tu viña tierra querida

Vengo a tu viña tierra querida

Quisiera dejar mis huesos

Bajo cielo Mendocino

Que mi sangre y mis cenizas

Vuelvan camino del vino

Hermano

Qué triste ha de ser morirse

Y no volver nunca más

Pero es tan linda la vida

Pero es tan churo el camino

Que si me muero algún día

Entiérrenme en Mendoza

En San Juan, allá en la Rioja

O en Cafayaté la hermosa

Que en vino habré de volver

Y cuando lloren las viñas

Para que rían los hombres

He de volver en las copas

Que habré de mojar las bocas

De mis viejos compañeros

O tal vez de la que quiero

Y no me pudo querer

Y en una noche de farra

Cuando lleven la guitarra

Si ven al vino llorar

Déjenlo llorar su pena

Déjenlo llorar su pena

Que en la lágrima morena

Como nunca he de cantar!

La vida es un vino amargo

Dulce de jarra compartida

Que los que nadan pa’ dentro

Se ahogan solitos en la vida