Medios. Dahyana Terradas, la cara y el corazón de Cuarteteando: Cada vez descubro más espacios para habitar
La periodista es la referente del segmento de El Doce dedicado al tunga-tunga, con presencia habitual en la tevé y en las redes sociales. Cómo vive su condición de especialista en el género y cómo es su relación con bailarines y músicos.
No fue fácil para Dahyana Terradas. “Al principio me decían ‘quién es esta cheta’ o ‘no sabe nada de cuarteto’”, recuerda sobre sus comienzos en Cuarteteando, ese proyecto que a finales de 2017 comenzó a habitar el universo del tunga-tunga desde El Doce y que la puso en el rol de periodista especializada.
Siete años después, la también conductora del programa que se puede ver todos los domingos por la señal de aire tiene otro balance a mano. Uno muy diferente a esos primeros tiempos de prejuicios. “Tengo muy poco hate”, asegura. Y es algo que se nota tanto en las redes como en la vida presencial, entre bailes y coberturas que también la han convertido en un rostro familiar para miles de bailarines y fanáticos cuarteteros.
“Capaz que voy a un boliche o salgo a la calle y no me conoce mucha gente, pero voy a un baile y me conocen sí o sí”, agrega sonriente la también creadora de contenidos en redes sociales y productora de El show de la Monada, ciclo de la banda de los hermanos Ninci que se ve por el canal de YouTube de Cuarteteando.

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En el último tiempo, Terradas ha estado un poco en la tele (con Cuarteteando, el programa, y con participaciones en los distintos noticieros), otro tanto en las transmisiones de streaming y también en redes sociales. Pero también como cronista de festivales y en entrevistas con algunos de los popes del género, incluyendo su máximo referente, el “Mandamás”, y su socia de toda la vida, Juana Delseri.
Efectivamente, 2025 arrancó “con un montón de proyectos”, según explica la periodista. “Si bien se trabaja mucho todo el año, el verano se activa bastante. Nos preparamos mucho para los festivales, con Cuarteteando tenemos mucha presencia y este año fue una decisión también porque les estamos encontrando la vuelta en algunos contenidos que a la gente le gustan mucho y que funcionan”, apunta sobre los videos surgidos en las coberturas festivales.
En medio de esa vorágine, y todavía con algunas novedades por anunciar, está claro que el perfil de Terradas ha escalado notablemente. Ella misma se ha convertido en una figura de ese ambiente a la que le toca contar con un pie adentro y otro afuera.
–¿Cómo te llevás con ese rol de especialista y de referente en torno al género?
–Es en lo que vengo trabajando en los últimos años y me encanta, estoy muy contenta. Al principio, cuando me plantearon ser la cara de esa parte de El Doce en 2018, lo dudé un poquito y después dije “no, está buenísimo”. En el cuarteto hay un montón de cosas para hacer. Es un nicho que nos define bastante como cordobeses, es un género que está muy arraigado a una provincia, pero que a la vez está en expansión. En ese momento ya se estaba dando un crecimiento muy fuerte que ya hoy lo vemos superconcretado en un montón de cosas a nivel nacional. Me encantó y cada vez descubro más espacios para habitar dentro del cuarteto que antes no estaban. Me encanta ser parte y que la gente me identifique.
–Desde afuera da la sensación de que la gente te quiere mucho. Y se sabe que el público cuartetero es exigente, celoso de sus figuras…
–No tengo muchos haters. En retrospectiva, costó un poco. La gente no me conocía y me prejuzgaba. Hubo algunos comentarios, pero hoy eso prácticamente no existe. Fue cambiando la imagen que la gente tenía de mí, me fueron descubriendo, y la verdad es que recibo muchísimo cariño, me dicen cosas lindas. En los bailes me reconocen, soy “la Dahy de Cuarteteando”. A mí me gusta mucho meterme en la profundidad del baile (risas), porque por ahí el periodismo lo ve un poco de afuera o desde al lado del escenario. Y yo las mejores notas las encontré metiéndome y viendo qué está pasando ahí adentro. En ese contacto creo que nos encontramos mucho con la gente y se da esa identificación. A mí también me gusta el baile, no es que voy solamente porque es parte de mi laburo. Yo también lo disfruto como lo disfruta la gente, me encantan las canciones. Estoy todo el día con esto.
–¿Sentís también el respeto de los artistas?
–Sí, hay rebuena energía con casi todos, porque con algunos no tengo una relación tan cercana, pero con la mayoría ya hay buena onda. El cuarteto es un ambiente muy chico. Si bien hay muchas bandas que están activas, son siempre las mismas. Siempre los estoy cruzando en distintos festivales y en bailes, entonces se va construyendo una relación. Eso me gusta mucho porque a veces pienso en cómo arranqué, cuando no conocía a nadie. Me costó un montón, me fui agarrando de ciertas personas que por ahí me iban dando más lugar y eran más generosos, y hoy tengo una relación de mucho respeto y de buena energía con todos. Tengo algunos amigos también. Es épico poder laburar de algo en donde vos tenés el contacto de primera mano con los protagonistas.

–Tu vida sentimental también tiene que ver con el cuarteto. ¿Ponés el límite en algún momento?
–No, yo creo que ya no hay límites entre mi vida y el cuarteto (risas). Tengo un novio cuartetero (Lucas Ninci, de Monada), que nunca me lo imaginé, y encontré un amor. Eso también hace que esté atravesada por todo esto. Yo llego a mi casa y sigo hablando de esto, soy muy apasionada, me quedo siempre pensando y viendo cosas. Con él tenemos unas charlas hermosas en las que hablamos de nuestros trabajos, y es lindo poder compartirlo con alguien que conoce y no le parece aburrido. Ahora estamos haciendo el streaming, pero tenemos laburos distintos: él tiene una banda y yo soy periodista. Si bien son dos puntos de vista distintos, estamos dentro del mismo universo. Compartirlo está bueno.
–Si volvés el tiempo atrás, ¿cuándo y cómo empieza tu relación con el cuarteto?
–El otro día le hice una nota a Jean Carlos y en el grupo de familia mandan la foto de que estaban viendo el programa. Y mi hermano dice: “Mirala a la Dahy; me acuerdo de cuando comprábamos y escuchábamos los discos de Jean Carlos, ¿quién se hubiera imaginado que hoy iba estar haciendo una nota con él y con las patas en la pileta?”. Yo no vengo de una familia cuartetera, mis viejos no consumían eso, aunque de grande me fui enterando algunas historias de las fiestas patronales. Mi viejo es de Río Segundo y me contaba que durante 30 o 40 años el Cuarteto Leo iba siempre, pero no recibí esa herencia. Sí de parte de mi hermano y de mi primo, que escuchaban a La Mona. Ellos tenían 14 o 15 años, estábamos en la casa de mi nona y ellos escuchaban mucho. Iban a Edén, compraban los discos, los traían y yo estaba habitando un poco eso. Ese fue mi primer contacto. Escuchar Selección privada, vol. 2, por ejemplo. Yo tenía 8 o 9 años, pero me acuerdo. Después, en el secundario, ahí ya empecé a ir a los bailes. Y no paré.

