Comentario. Se estrenó Exorcismo: el ritual, ¿vale la pena ir a verla?
El filme protagonizado por el gran Al Pacino es tan correcto y automático que hasta el diablo debe haberse decepcionado de él. Calificación: regular.
Lo mejor que les puede pasar a quienes vayan a ver Exorcismo: el ritual es no saber nada de la película. La primera sorpresa llega cuando aparece Dan Stevens como el padre Joseph Steiger, y la segunda cuando, a los pocos minutos, entra en escena el otro protagonista: Al Pacino como el padre Theophilus Riesinger. Sí, el gran Al Pacino, el mismo al que Daniel Salzano definió como “el actor que quería ser como nosotros”.
Hasta acá todo marcha bien, incluso nos saca una sonrisa ver a estos dos grandes actores en una película que llega prácticamente sin publicidad.
Pero a medida que empieza a desarrollarse la trama entendemos que el silencio con el que llegó está más que justificado, porque es la típica película de terror que respeta a rajatabla el manual de las películas de exorcismos, pero sin nervio, sin ingenio, sin agregar nada atractivo a la fórmula creada con maestría por William Friedkin en El exorcista (1973), el clásico que dio inicio a este subgénero, cada vez más trillado y menos endemoniado.
Por más que intente diferenciarse desde la puesta en escena, con una cámara que se mueve entre los personajes con cierto nerviosismo, como si fuera la subjetiva de vaya uno a saber quién (¿del diablo, quizás?), lo cierto es que la película dirigida por David Midell busca forzar un tono casi documental para narrar lo que sucede en el convento donde tiene lugar la acción.
Basada en uno de los casos de posesión demoníaca más documentados en la historia de Estados Unidos (cuyos eventos fueron registrados por el verdadero padre Joseph Steiger), el filme sigue a los sacerdotes Steiger (Stevens) y Riesinger (Pacino) mientras intentan exorcizar a Emma Schmidt (Abigail Cowen), una joven que comienza a tener pesadillas y a mostrar un odio feroz hacia todo lo sagrado.
Steiger aún no puede superar el suicidio de su hermano, que lo atormenta y pone en duda su fe. Por eso, cuando le avisan del caso de Emma, lo primero que sugiere es que la lleven a un médico o a un psiquiatra, porque quizás se deba a algo psicológico, o a alguna enfermedad, antes que a una cuestión demoníaca.
A Steiger también lo acompaña la hermana Rose (Ashley Greene), un personaje que no aporta demasiado y que solo parece estar ahí para justificar una escena supuestamente terrorífica, que se siente forzada.
Pero el padre Riesinger, conocido por realizar exorcismos y cercano a Emma desde que era niña, representa la voz de la experiencia, la del veterano que sabe lo que hace y al que la familia de la joven recurre para que lleve a cabo el ritual.
Por supuesto, en cada nueva etapa del exorcismo aparecen las típicas reacciones demoníacas: Emma levita, sufre convulsiones violentas, y se suceden las escenas de terror y los enfrentamientos entre el padre Steiger y el padre Riesinger, en una disputa algo maniquea y predecible. La apuesta de fondo, como es habitual, es volver a interrogar la debilidad de la fe y la necesidad de recuperarla y fortalecerla.
El mayor problema de Exorcismo: el ritual es que resulta tan correcta y automática que no llega a ser ni buena ni mala, lo que hace pensar que hasta el diablo debe estar decepcionado con lo que hicieron con él.
Incluso podría sentirse subestimado, ya que lo representan como un estereotipo ridículo, con esa voz gruesa que blasfema o insulta sin sentido a quien tenga enfrente. En ese detalle se resume la película.
Para ver Exorcismo: El ritual
The Ritual, Estados Unidos / India, 2025. Terror. Dirección: David Midell. Guion: David Midell y Enrico Natale. Elenco: Al Pacino, Dan Stevens, Ashley Greene, Abigail Cowen, Patrick Fabian, Patricia Heaton, Maria Camila Giraldo, Meadow Williams y Courtney Rae Allen. Fotografía: Adam Biddle. Música: Jason Lazarus y Joseph Trapanese. Duración: 98 minutos. Apta para mayores de 13 años. En cines.

