Julián Finizzola, el psicólogo de Sportivo Belgrano que también logró el ascenso
Es "el cerebro" del equipo. Trabaja en el vestuario conteniendo, aconsejando y arengando. El miércoles, fue clave cuando Urquiza se lesionó en Tandil.
Pocos lo conocen, pocos saben de su rol en los vestuarios, luego de los entrenamientos, en los momentos más difíciles de los jugadores. Pero los que lo conocen, no dudan de la importancia de Julián Finizzola, el psicólogo de Sportivo Belgrano.
"El Gordo" es todo un personaje. Siempre con la palabra justa, el oído atento, ha sido parte fundamental del ascenso del "Verde" al Nacional B, que este domingo empató con Santamarina.
Comenzó en Belgrano, club en el que trabajó con las inferiores durante muchos años. Y luego llegó a San Francisco, adonde se hizo parte del equipo que este domingo llegó a lo más alto.
"El miércoles, ni vi el partido en Tandil. Estaba en el vestuario, consolando al pibe Emanuel Urquiza. Estaba destrozado", contaba en la previa del choque del domingo. Mientras los demás dejaban la vida por mantener el cero en el arco, en la noche fría y polémica del primer partido, Finizzola contenía al futbolista que veía como una rotura de ligamentos lo dejaba sin nada.
"El miércoles, ni vi el partido en Tandil. Estaba en el vestuario, consolando al pibe Emanuel Urquiza".
Pocos equipos en el fútbol argentino confían en un psicólogo para que trabaje con la primera división. Por eso, la emoción del "Gordo" a la hora de recibir los saludos y los abrazos de sus jugadores en San Francisco, bien pagan el desafío de un "Verde" que se animó a mucho más.
Finizzola es egresado de la facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba. Además de Belgrano y Sportivo, ha trabajado en San Isidro (básquetbol) y en otras instituciones formativas en el deporte. Es un referente nacional en la psicología deportiva y ahora enfrentará, nada menos, que el desafío de ser parte de un protagonista del Nacional B, ante Independiente, Talleres, Instituto, Banfield y Huracán, entre otros.
"He adoptado a San Francisco como mi ciudad. Es impresionante ver la alegría de la gente. Miró a las personas en la calle y no puedo creer. Es para disfrutarlo. Pensaba que, más allá de si lográbamos el ascenso o no, el esfuerzo no había sido en vano", aseguró Finizzola.

