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Deportes - Fútbol

Belgrano y la historia reciente de una camiseta muy especial: la número 10

Siempre pesada y asociada a quienes deben ser la manija del equipo en cualquiera de las divisiones que juegue, los celestes han tenido muy buenos representantes en esa posición en los últimos tiempos.

25 de agosto de 2023, 05:49
Belgrano y la historia reciente de una camiseta muy especial: la número 10
El chileno Matías Marín llevará la camiseta número 10 de Belgrano en el próximo campeonato. (Prensa Belgrano)

El conductor de un equipo, sin importar la división en la que se juegue, es aquel que se cargará sobre “los hombros” la obligación de ser el generador de juego. No es una posición sencilla de cubrir, porque habitualmente son los “distintos” los que se hacen cargo de esta función y los que se responsabilizan por hacer que los demás tengan un abastecimiento especial en los partidos.

En Belgrano, la camiseta que suelen usar estos jugadores es la “10″. Esa que es sinónimo de buen jugador, del viejo enganche, el volante de juego de estos tiempos, pero siempre con la misa obligación: ser la manija del equipo.

En el Pirata, por nombrar algunos, hay futbolistas recordados por siempre como “Chiche” Sosa, “el Tato” Martelotto, “el Mudo” Vázquez”, “el Chino” Zelarayán y muchos otros que le hicieron honor a una camiseta que siempre tiene un peso específico.

Antes del descenso

Matías Suárez en Belgrano, antes de su salida a River (La Voz)
Matías Suárez en Belgrano, antes de su salida a River (La Voz) ((La Voz))

En 2019, el Pirata perdió la categoría después de un torneo flojo en todo concepto y en el que la visión obstinada y soberbia de los dirigentes del momento llevó a subestimarlo, quedándose sin fuerzas para pelear por la permanencia y condenando al equipo a jugar en segunda.

En esa temporada 2018/19, la apuesta de Belgrano fue para que Matías Suárez, emblema de otros tiempos, condujera al equipo en la permanencia. El ex-Anderlecht se calzó la “10″ y la cinta de capitán, pero a mitad de temporada, cuando el promedio era un fantasma con mayor presencia, dejó al Celeste y se fue a jugar a River.

Maximiliano Lugo fue buscado como pieza clave para el Belgrano que se venía. (prensa Belgrano).
Maximiliano Lugo fue buscado como pieza clave para el Belgrano que se venía. (prensa Belgrano).

La responsabilidad de ser el conductor en la segunda parte del torneo, que eran los últimos 10 partidos, recayó sobre Juan Brunetta, quien alternó buenas y malas, y solamente pudo ser titular en cuatro de esos juegos, perdiendo su lugar ante Maximiliano Lugo, aquel barbado jugador que luego se iría sin pena ni gloria. Lugo alcanzó a jugar seis partidos desde el inicio.

El descenso fue una realidad en el inicio de 2019.

Previo a la pandemia

"El Gato" Nahuel Luján. (Archivo / La Voz)
"El Gato" Nahuel Luján. (Archivo / La Voz)

Con el equipo en segunda, los dirigentes fueron en busca de un delantero que borrara la imagen de Diego Mendoza y que le pudiera aportar al equipo gol, por eso se contrató a Pablo Vegetti.

Pero los generadores de juego no llegaron para esas 21 fechas, antes que la pandemia pegara y frenara la competencia que después se reanudó allá por fines de 2020.

Entonces los que se repartieron la tarea de ser los conductores fueron jugadores de características distintas a las de un “10″ tradicional. Así fue que Lugo desapareció, jugó solamente dos partidos y se marchó en silencio hacia Chile.

Entonces debió hacerse cargo de esa función Nahuel “el Gato” Luján. Aquel revulsivo extremo que rompía por la izquierda o por la derecha y que fue uno de los principales socios de Vegetti en ataque. En ese plantel estaba Gastón González, un jugador llegado desde Morón y que apenas fue titular en cinco encuentros, nunca logró ser desequilibrante ni ganarse un puesto en el equipo titular, y tampoco lo pudo hacer Gerónimo Tomasetti, un juvenil que daba sus primeros pasos.

Torneo de transición

Gervasio Núñez fue refuerzo del Pirata en el torneo de Transición 2020/21. (Prensa Belgrano)
Gervasio Núñez fue refuerzo del Pirata en el torneo de Transición 2020/21. (Prensa Belgrano)

Sin gente en las tribunas y con los coletazos de la pandemia aún dándole golpes al fútbol, el Pirata se reforzó con un “10″ de la divisional para jugar un minitorneo y buscar el regreso a Primera: Gervasio Núñez.

El veterano volante de buen juego fue importante en algunos partidos y de los siete que disputó el Celeste, se hizo presente en seis. Junto a Luján trataron de ser los desequilibrantes, aquellos que hicieran la diferencia, pero no pudieron cumplir con su cometido.

El Pirata se quedó sin pase a la fase definitoria y la continuidad en segunda quedó sellada.

De Orfila a Farré

Mariano Miño, el 10 de Belgrano en el equipo de Orfila. (Javier Ferreyra / La Voz)
Mariano Miño, el 10 de Belgrano en el equipo de Orfila. (Javier Ferreyra / La Voz) (La Voz)

Las urnas le dieron a Luis Artime la chance de ser presidente de Belgrano, y el dirigente apostó fuerte por Alejandro Orfila para conducir el equipo. La “10″ fue para Mariano Miño, un volante que llegó desde Agropecuario y por quien se hizo un esfuerzo económico para comprar su ficha. Era la gran apuesta, pero no dio resultado, en la primera fecha se lesionó y se perdió siete partidos en línea.

Miño regresó al “11″ y jugó 16 de los 17 partidos que siguieron en el certamen. No tuvo partidos brillantes y fue dejándole sobre el final de la temporada su lugar a un juvenil que venía para ser el “10″ del futuro: Bruno Zapelli.

Orfila apenas duró nueve partidos y debió romper el proyecto por los malos resultados y su floja relación con los referentes del plantel. La llegada de Guillermo Farré le devolvió fuerzas al equipo y en varias fechas utilizó a los dos enganches: Miño y Zapelli.

El ex-Agropecuario en el tramo final casi no jugó y fue el nacido en Villa Carlos Paz quien se quedó con la “10″ para el cierre de la temporada.

Campeón de punta a punta

Bruno Zapelli se despidió de Belgrano en Alberdi en el partido ante San Lorenzo. Los hinchas le agradecieron su aporte. (Javier Ferreyra / La Voz)
Bruno Zapelli se despidió de Belgrano en Alberdi en el partido ante San Lorenzo. Los hinchas le agradecieron su aporte. (Javier Ferreyra / La Voz) (Javier Ferreyra)

En la campaña de 2022 el equipo arrancó con el pie derecho y sostuvo su marcha hasta el final del certamen. Fue puntero las 37 fechas y logró el campeonato con el ascenso a Primera incluido.

Bruno Zapelli fue llamado a ser el conductor, la manija del equipo. El juvenil que hoy viste los colores del Paranaense de Brasil fue titular en 27 partidos y en muchos de ellos fue Mariano Miño quien compartió campo, pero una rotura de ligamentos en la fecha 20 ante Estudiantes de Río Cuarto dejó al llegado un año antes sin torneo.

Diego García vino a dar una mano en el ascenso y trato de ser el conductor del equipo. (José Gabriel Hernández / La Voz)
Diego García vino a dar una mano en el ascenso y trato de ser el conductor del equipo. (José Gabriel Hernández / La Voz) (La Voz)

Para la segunda parte de la competencia, y en busca de encontrar un socio de Bruno, los dirigentes contrataron a Diego “Gurí” García, quien llegó desde Almirante Brown y vino para darle más potencia al juego en la mitad. Estuvo desde el arranque en siete partidos y en otros siete fue suplente.

La manija del campeón fue Zapelli, quien se ganó la consideración de la gente y el reconocimiento del mundo del fútbol del ascenso.

En la Liga Profesional

El volante chileno Matías Marín tras su primer partido en la Copa de la Liga, el nuevo 10 de la B (Prensa Belgrano)
El volante chileno Matías Marín tras su primer partido en la Copa de la Liga, el nuevo 10 de la B (Prensa Belgrano) (La Voz)

Con el equipo de regreso en la máxima división, de nuevo Bruno Zapelli se adueñó de la “10″. La joya del Celeste demostró partido a partido ser distinto. Comenzó a generar elogios en todos los clubes y por ello desde Brasil vinieron para quedarse con sus servicios.

Antes de que el torneo de la Liga terminara, fue cedido a Paranaense de Brasil. Se despidió bajo una lluvia de aplausos y con el reconocimiento de la gente. Un producto genuino de las inferiores que demuestra el buen trabajo de las formativas.

Hoy es el tiempo de Matías Marín. Chileno de nacimiento y con 23 años, el jugador llegado desde O’Higgins de su país natal viene a cubrir un espacio complicado de cubrir, con la obligación de ser el reemplazante de un jugador propio y de ser la nueva “manija” de la “B” por las próximas temporadas.