Belgrano y la construcción de una mística
Ver a un grupo de chicos menores de 10 años, felices de la vida, jugando al fútbol, vestidos con la indumentaria de Belgrano y festejando un gol remando, como lo hace el plantel profesional, es todo un símbolo. Algo se está cocinando en el Pirata. Algo grande. Que trasciende el campañón que viene realizando el Celeste en este campeonato de 30 equipos de Primera.
Transcurridas ocho fechas, casi un tercio del principal torneo del fútbol argentino, Belgrano ganó cinco partidos, empató uno y perdió dos. Hoy está en el quinto puesto de la tabla de posiciones, sólo superado por Rosario Central, River, San Lorenzo (los tres a dos unidades de la "B") y Boca, el líder que está a cuatro puntos.
Cuando se enfrentan a Belgrano, los equipos lo ven como un rival duro. Y lo es. Difícil de vencer si tienen un buen día alguno de sus jugadores. Ya lo padecieron Independiente, Vélez y Sarmiento, que de local estaban venciendo al Celeste y los dirigidos por Ricardo Zielinski lo pudieron dar vuelta con autoridad. Y ganando muy bien esos encuentros. Además, en Córdoba, también superó con cierta tranquilidad a Nueva Chicago y a Newell's. Logró un buen empate en su visita a Lanús. Perdió en el Kempes contra Aldosivi, en el peor partido que jugó Belgrano en este torneo. Y no pudo frente a River, por el que fue superado con justicia.
Lo bueno de este Belgrano es que, a pesar de tener un plantel no muy extenso, la ausencia de alguna pieza, como fue el caso de Lucas Zelarayán, Sebastián Prediger, Sergio Escudero y Cristian Lema, no se notó en Junín. Y eso es muy bueno para un equipo que demostró que está a la altura. Que las 22 fechas que quedan serán tan o más complicadas que las que pasaron. Pero tiene con qué. La "B" está creando una mística que se ve reflejada en cada rincón del mundo celeste. La imagen de los cebollitas piratas es todo un símbolo. Uno bien positivo que puede seguir creciendo más allá del resultado final del torneo.
