A cinco años de la gloria
El sábado 28 de agosto de 2004, Argentina hizo historia en los Juegos de Atenas: ganó el oro en fútbol y básquet.
Oro en fútbol, oro en básquetbol, bronce en vela... El sábado 28 de agosto de 2004, hace ya cinco años, Argentina vivió la jornada deportiva más gloriosa de toda su historia. Porque entre las páginas inolvidables que escribieron nuestros representantes, lo vivido ese día resultará difícil de igualar.
Nunca antes Argentina había condensado semejantes logros, y de tamaña envergadura, en una sola reunión. Y por si fuera poco, lo escenificó en Atenas, la cuna del deporte moderno.
En un país eminentemente futbolero como el nuestro, muchos dirán que nada se compara a las celebraciones de los mundiales de 1978 y 1986, es innegable que el deporte nacional jamás vivió dos impactos simultáneos como aquellos.
Con un breve lapso de tiempo -sólo pasaron unas ocho horas entre el triunfo del fútbol sobre Paraguay (1-0) y el del básquetbol sobre Italia (84-69)-, Argentina cosechó un par de preseas doradas con las que puso fin a una interminable abstinencia de 52 años sin conseguir subirse al escalón más alto del podio.
Por obra y gracia de ellos, los más nostálgicos recordaron otros grandes momentos del deporte nacional: las peleas de Carlos Monzón, Santos Laciar, Gustavo Ballas y Nicolino Locche, los triunfos de Juan Manuel Fangio y Carlos Reutemann, las victorias de Guillermo Vilas y la nueva generación de tenistas y los éxitos cosechados por Las Leonas del hockey.
Pero cualquiera de estas auténticas epopeyas -y muchas otras más- llegaron en "exclusividad", es decir sin compartir la gloria de una jornada única, maravillosa, ¿irrepetible?
13, el número fatídicoCon la obtención de esos dos oros olímpicos, Argentina logró por fin salir del fatídico número 13 en que se había plantado el medallero dorado albiceleste.
Después de haber tenido una presencia importante de preseas -llegó a ubicarse 11º en Los Ángeles 1932- Argentina agotó sus oros en Helsinki \'52, cuando la dupla de remeros integrada por Tranquilo Capozzo (fallecido en Huerta Grande en 2003) y Eduardo Guerrero se impuso en el doble par. Es más, en los Juegos de 1976 y 1984, Argentina ni siquiera pudo inscribir su nombre en el medallero.
Los tiempos de vacas flacas parecían interminables, especialmente después de que en 1996 el equipo de fútbol resignó el título ante Nigeria.
Salir de pobresEn dos disciplinas de conjunto, como los son el fútbol y el básquetbol, donde el esfuerzo colectivo prima sobre el interés individual, Argentina fue la mejor. Y lo hizo sobreponiéndose a las improvisaciones y despropósitos de la dirigencia deportiva, a la falta de apoyo oficial, a la crisis económica, una constante en cada aventura olímpica.
En ese marco, la jornada de ese 28 de agosto de 2004 tuvo todos los condimentos propios de un "milagro deportivo". Los años dirán si aquella epopeya fue el punto de inflexión de un impulso a la actividad o si sólo se trató de uno de esos momentos inolvidables con sabor a hazaña que de tanto en tanto nos regalan un grupo de sacrificados deportistas.
