Atenas e Instituto: caras nuevas para ilusiones repetidas
En Atenas y en Instituto sobran ilusión y entusiasmo. Después de una temporada con más sinsabores que alegrías, especialmente por el lado de barrio General Bustos, la vuelta al trabajo los encuentra a ambos con semblante cambiado, luego de aplicar un “borrón y cuenta nueva”.
Por ambos clubes hubo renovación masiva. La depuración del griego caía de maduro después de dos años para el olvido y con nombres repetidos. Sólo “sobrevivió” Diego Lo Gripo (“por su experiencia y su aporte positivo de vestuario”, según la dirigencia) y promisorios juveniles que cobraron cierto rodaje, gracias a la falta de objetivos de un equipo que bajó la persiana mucho antes del final de la fase regular.
Instituto, que amagó más de lo que concretó en la Liga pasada (fue eliminado en la reclasificación), también pasó la escoba y conformó un plantel que, al igual que Atenas, aparece con jugadores de reconocidas condiciones.
Tanto Casalánguida como Müller tienen ahora ante sí el desafío de transformar a esos grupos de muy buenas individualidades en equipos solidarios y efectivos, una cuestión que, a la luz de los resultados de la campaña pasada, fracasó de manera rotunda.
