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Versión libre: La distancia perfecta

En "La austeridad es la divisa de mi familia", Gustavo Gottfried retrata con enorme sensibilidad a varios personajes de su familia y a toda una época del país.

23 de junio de 2017 a las 05:44 p. m.
Versión libre: La distancia perfecta

La poesía también puede ser un arte tremendamente eficaz para contar historias. Esa es una de las tantas lecciones que nos ofrece a precio de felicidad el nuevo libro de Gustavo Gottfried, La austeridad es la divisa de mi familia, en cuyos poemas, como dice Osvaldo Bossi en la contratapa, irrumpe "algo nuevo y muy verdadero".

Lo nuevo es antiquísimo, una genealogía, un relato familiar y autobiográfico, con la madre como centro y una serie de fotografías como instrumento de evocación. Pero parece recién inventado, precisamente por esa verdad que viene de haber encontrado la distancia perfecta para hablar de las cosas y las personas más cercanas y conocidas.

En un arco temporal que va desde los años 1950 a los 1980, Gottfried muestra que es posible recorrer la gran historia -las migraciones, la persecución racial, las guerras, el peronismo, las dictaduras- casi sin mencionarla, simplemente a través de las pequeñas historias que viven seres comunes. Así va hilvanando anécdotas que a partir de detalles mínimos reconstruyen un mundo y a la vez las personalidades de quienes las protagonizan.

En esa mirada retrospectiva, la comprensión del tiempo transcurrido -una comprensión donde la experiencia se combina con la compasión- se impone a la nostalgia. El pasado no es lo perdido, y añorar o arrepentirse de algo sólo implica captarlo de un modo más justo de lo que era posible en el momento en que ocurrió.

La austeridad también podría ser la divisa del estilo de Gottfried: incluso en los poemas largos, utiliza la menor cantidad de palabras posibles para contar y encantar.

La austeridad es la divisa de mi familiaGustavo GottfriedMágicas naranjas edicionesBuenos Aires, 2017

Un poema de Gustavo Gottfried

Mi querido Topo Gigio:

me acompañastede día y de nocheen la salud y la enfermedaden la tristeza y la alegría.

Con tus grandes orejastus finos bigotestus ojos soñadores

tu pullover a rayastus zapatos rojostu pantalóntus tiradores

Y aquella maneratan dulce de hablary tu andar etéreoporque casi flotabas.Pero tuvimos que sufrirel dolor de separarnosesa tarde en que te dejé

en un tacho de basuraque estaba en la cocinapor escuchar a los demás.

Fue la primera vezen que paguéun precio excesivo

por el respeto de mi padrey de los otros burladoresque no entendían tu presenciani el amor que todavía siento.

Adonde quiera que estétu alma de muñecoquisiera llegarcon estas palabras:

Yo ya me perdoné.Ojalá vos tambiénme perdones.