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Reseña de "Sopor", de Chris Kraus: heridas abiertas

En Sopor, Chris Kraus retrata a una pareja intelectual a la deriva que recuerda a la de su novela Amo a Dick, con el comienzo de la década de 1990 como escenario.

06 de mayo de 2019 a las 11:16 a. m.
Reseña de "Sopor", de Chris Kraus: heridas abiertas

El "sopor" del título de la hasta ahora inédita novela de Chris Kraus es de autoconsciente coherencia con una trama que bordea la desesperanza, la asfixia y la insipidez. Sopor en efecto se sitúa entre límites y tránsitos, con la pareja de intelectuales Sylvie y Jerome –que recuerda a la de la genial novela de Kraus adaptada a serie Amo a Dick– viajando a Europa del este en 1991, cuando se gesta un "nuevo orden mundial" con la asunción de George Bush padre y la caída del Muro de Berlín. El conservadurismo neoliberal hace mella en los protagonistas, que especulan con tierras para paliar la escasez y cambian la intransigencia por el proyecto familiar.

La adopción de un niño que van a buscar a Rumania, temporalmente reemplazado por una perrita rescatada, supone la promesa de felicidad política y afectivamente ingenua de una relación que se cae a pedazos. Sylvie, ex-stripper, punk y cineasta experimental –suerte de Virginie Despentes anglosajona, como Kraus–, es fatalmente mantenida y obligada a abortar varias veces por Jerome, gurú teórico obsesionado por el Holocausto que acumula resentimiento mientras sus colegas se llevan la fama; entre ellos Félix Guattari, a quien ambos visitan en su lujoso loft en París, donde miran por TV la caída de Ceausescu.

Sátira descarnada, drama feminista y crónica decadente, Sopor es un mosaico trágico erigido sobre guerras, heridas y resquebrajamientos, que desnuda la orfandad de época a la que vez que invoca su aletargado potencial de emancipación.

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Sopor

Chris Kraus

Eterna Cadencia

320 páginas