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Reseña de "La guerra": Palabras en pose de combate

El libro de microrrelatos de Ana María Shua observa de cerca el fenómeno de la guerra en sus más variadas formas.

06 de enero de 2020 a las 08:00 a. m.
Gustavo Pablos
Reseña de "La guerra": Palabras en pose de combate
Ana María Shúa (Télam)

A diferencia de las narraciones más extensas, territorio apto para las progresiones lentas y la ejecución de diversos recursos, el microrrelato se juega en un único tirón en el que alcanzará su cometido o se deshojará sin dejar huella. Como en el poema o en cualquier otra composición breve, cada palabra tiene su peso y aislarla del conjunto puede llevar a que se defraude una de sus intenciones.

Ana María Shua es una de las maestras de este formato en lengua española, y son varios los libros que escribió en torno a un mismo núcleo temático, entre ellos La sueñera, Botánica del caos y Fenómenos de circo. En su último volumen, La guerra, la autora recurre a diversas fuentes y testimonios escritos para, en muchos casos, hacer un desvío, tomarse una licencia y, a través de una paradoja o una situación humorística, revelar la cara oculta de esa condición que siempre atrajo a la especie humana.

“Abro la Biblia al azar y leo el relato de una guerra. Jefté derrota a los amonitas (...) Cierro la Biblia y la vuelvo a abrir: otra vez el tumulto, el ruido del bronce, los gritos de dolor y de amenaza. Ahora trato de mantenerla cerrada a toda costa y es inútil, hay otros libros, otras lenguas, desde todos ellos, desde la Ilíada, el Mahabharata, el Popol Vuh, las Eddas vikingas, las voces de mando siguen llamando a las armas, la historia de un pueblo es la historia de sus guerras...” , dice.

Griegos, celtas, irlandeses, ingleses, alemanes, polacos y muchos otros pueblos desfilan por estas páginas: los 30 mil niños europeos que lucharon contra los infieles por la restitución de Tierra Santa; los engaños cometidos por Mata Hari y Richebourg, espías que utilizaron sus características físicas para engañar a sus víctimas; o Jack Churchill, el escocés que luchó con arco y flechas en la Segunda Guerra Mundial.

Otros relatos recuerdan las funciones que se le asignaron a algunos animales: los delfines entrenados para transportar equipos de detección, los murciélagos provistos de bombas incendiarias, o el curioso perro de don Sancho de Aragón, de quien se decía que distinguía indios amigos y enemigos.

De un siglo a otro, de una civilización del pasado a una del presente o del futuro, todas estas historias ponen en escena la pasión de los hombres por hacer la guerra, sea con la excusa de la patria, el territorio o un dios.

Y también dejan en claro que sus protagonistas se entregan a las hazañas bélicas con la convicción de que se trata de una misión justa y necesaria, aunque desde afuera siempre queda flotando aquel interrogante sobre “cómo saberlo a tiempo”.

Ana María Shua

Emecé

168 páginas

2019

$ 505