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Novela. Reseña de El libro de las hermanas, lo nuevo de Amélie Nothomb

La novela de la prolífica escritora belga cuenta la historia de dos hermanas que conviven en un hogar de sentimientos escindidos.

24 de agosto de 2025 a las 11:25 a. m.
Reseña de El libro de las hermanas, lo nuevo de Amélie Nothomb
La escritora belga Amélie Nothomb (Johanna Marghella).

La relación excepcional entre dos hermanas, nacidas en un hogar que no las ama lo suficiente, es la excusa poética de esta nueva novela de Amélie Nothomb, El libro de las hermanas, para adentrarse en la soledad, el desamparo y el poder consolador del arte, temas que la popular escritora belga gusta visitar, pero que aquí dan una vuelta de tuerca integrándose en un texto fabuloso.

Lo fabuloso no se define esta vez tanto por una adjetivación laudatoria –no se encuentra esta novela, de cualquier modo, entre lo mejor del extenso catálogo de Nothomb– como por ese aliento de fábula con el que está construido el tono de la obra.

De frases efectistas (“El amor no es una sinecura”, “Quien quiere matar a su perro lo acusa de tener la rabia”, etcétera) y de pequeñas moralejas –que muchas veces son indiferenciables de aquellas frases–, se nutre tempranamente el texto para hacer progresar su trama.

Luego, delineados los personajes y aclarados los vasos comunicantes, la historia toma un vuelo límpido y seduce en ese coqueteo con aquel género.

La novela cuenta con esos dos clásicos ingredientes que constituyen el encanto nothombiano: una prosa simple y emotiva, unos personajes adorables en su indefensión. Hecha de engaño y desconsuelos, la obra subsidia desde su microforma a un argumento que, en una atmósfera de desamor, también transpira inocencia e ingenuidad.

Hasta la llegada al mundo de Laetitia, cinco años después de su nacimiento, la niña Tristane ha vivido encerrada en un mundo de palabras no dichas y sentimientos autocensurados. Lo que parecen síntomas de una balbuceante precocidad puede, por el contrario, ser leído como una reacción defensiva ante la tozuda mezquindad de los padres.

Temerosos de que nada perturbe la eternidad de su idilio, la pareja querrá preservar las antiguas delicias de la soledad matrimonial aun a costa de desatender sus deberes paternos. La aparición de la bebé, sin embargo, compensará a Tristane de aquel embotamiento vital frente a tamaña inmadurez, que ella tolera –un contraste que también tiene mucho de fábula– con la serenidad y la resignación de un adulto.

Tal suerte de amor fati en una criatura de 5 años resulta inverosímil, pero se condice con esa estrategia en la que cualquier movimiento literario tiende a dejar una lección. Borges dice que cada obra confía a su escritor la forma que busca: Nothomb no parece haber encontrado mejor modo de vehiculizar la historia que quería contar. Una idea que se mantiene hasta que Tristane, nuestra heroína, está por cumplir los 40 años.

Entre amores idealizados o truncos, literatura y rock, las hermanas no siempre querrán congeniar, pero pasarán su vida atentas a liberarse de la maldición de aquella apatía paterna.

"El libro de las hermanas", de Amélie Nothomb.
"El libro de las hermanas", de Amélie Nothomb. (La Voz)

Para leer El libro de las hermanas

Amélie Nothomb.

Anagrama, 2025.

170 páginas.