Del marxismo a la tiranía
En la obra Ni Marx, ni contra Marx, Norberto Bobbio busca la respuesta a ese dilema y cuestiona el error marxista de prestar poca atención a las formas de gobierno.
Stalin, Ceauscescu, Honecker, Mao Tse Tung y Kim Jong-Il, entre otros, son exponentes de regímenes que, con base en el socialismo marxista, están asociados a formas de gobierno que abusaron impiadosamente del poder.
Para la izquierda que nunca dejó de releer a Karl Marx o a sus exégetas, manteniendo viva su convicción de que hay un mundo mejor que el propuesto por el capitalismo, no es sencillo cargar con el señalamiento de esos ejemplos como forma de construir un mundo libre de opresores y oprimidos.
El pensador italiano Norberto Bobbio, fallecido en 2004, indagó desde temprano los vicios del marxismo en el ejercicio práctico del poder durante los años del estalinismo. Su lectura de ese hecho político es útil para explicar diversas experiencias autocráticas ejercidas en nombre del proletariado. “La aparición de la dictadura personal en el Estado socialista es una comprobación de que la historia humana es más compleja de lo que parece en la concepción marxista”, afirman los escritos del politólogo y filósofo turinés.
En los siempre nutridos círculos intelectuales de izquierda, Bobbio es un pensador respetado. Atilio Borón, por ejemplo, dice que su “peculiar ángulo liberal socialista” representa “un liberalismo desconocido en tierras americanas, democrático y por momentos radical”.
Entre 1946 y 1992, Bobbio escribió varios textos con agudos análisis sobre el problema del Estado y el derecho en la teoría marxista, que le valieron intensas polémicas con intelectuales de ese campo ideológico. Esos artículos están resumidos en Ni con Marx, ni contra Marx, cuya primera edición en italiano data de 1997.
Marxismo y poder
En la primera parte de esa obra, rememora artículos de 1956 para la revista Nuovi Argomenti en los que, a partir del informe secreto de Nikita Jruschov sobre las atrocidades del régimen estalinista, pone en evidencia los puntos débiles de la teoría marxista llevada a la praxis. Ese episodio histórico constituye en sus escritos un elemento sustancial en el debate sobre marxismo y poder.
Por empezar, Bobbio señala que todos sabían que Stalin era un tirano, “todos, excepto los comunistas”. La aparición de la figura del tirano durante el largo proceso de la “dictadura del proletariado” en la desaparecida Unión Soviética es adjudicada por Bobbio a que el marxismo, “guiado por la tesis de la supremacía de la economía sobre la política, mostró grave indiferencia por las formas de gobierno”.
En otros términos: para el marxismo así concebido, las formas de gobierno no cambian la esencia del Estado, no existen formas buenas ni malas, o formas mejores y peores, sólo son una expresión de la “superestructura” condicionada por la base económica.
En sus escritos, Bobbio cuestiona que la dictadura personal ejercida por Stalin, al situarse en un plano superestructural, significó para muchos marxistas un hecho de segundo rango que no merecía una particular atención.
La derivación de esa falta de discernimiento hizo triunfar en la doctrina marxista, una vez consolidada en la estructura estatal soviética, el principio de autoridad como único criterio de verdad, dice el turinés. Fue difícil prevenir así un gobierno tiránico como el que finalmente llevó a la práctica Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, inmortalizado como “Acero”.
Si la forma de gobierno es sólo un medio que puede servir para alcanzar diversos fines, la valoración del medio depende de la valoración del fin. De ahí desprende Bobbio el argumento de muchos comunistas para justificar sus experiencias de poder: “Lo importante no es el sistema político, sino el sistema económico. Una dictadura dedicada a estabilizar un régimen de propiedad socialista es superior a un gobierno democrático tendiente a conservar un régimen de propiedad capitalista”.
El ensayo soviético en tiempos de Stalin llevó a Bobbio a reflexionar sobre la falta de importancia otorgada al abuso de poder en la doctrina marxista.
¿Por qué un Estado como el soviético no necesitó límites por el solo hecho de ser gobernado por el Partido Comunista?
La premisa que responde a ese interrogante es que el PC fue intérprete de las necesidades de la mayoría y poseedor de la ciencia marxista de la sociedad, a diferencia del Estado burgués necesitado de límites al ser gobernado por una minoría de opresores.
Las experiencias contemporáneas de gobiernos latinoamericanos que muestran antipatía frente al capitalismo y a la democracia liberal tienen mucho que ver con las reflexiones de Bobbio.
Como el PC soviético, los partidos gobernantes en la región –erigidos en representantes de la mayoría– sienten necesidad de rechazar los límites al ejercicio del poder, mientras estimulan el culto al liderazgo personalista con rasgos autoritarios.
La relectura de Ni con Marx, ni contra Marx quizás ayude a echar un poco de luz sobre los orígenes de esa práctica del poder desde la izquierda.
Perfil de Norberto Bobbio
Nació en Turín en 1909 y falleció en la misma ciudad en 2004. Fue jurista, politólogo, filósofo y senador vitalicio de Italia. Ni con Marx, ni contra Marx es una compilación de 18 escritos de Bobbio sobre el pensamiento marxista, realizada por Carlo Violi y publicada por primera vez en 1997.

