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De Instagram a la pintura: la muestra de un cazador de “Historias”

Guillermo Fernández Toledo exhibe una serie de óleos surgidos de historias vistas en perfiles de Instagram. En el Centro Cultural Casa de Pepino.

02 de noviembre de 2022 a las 02:00 p. m.
De Instagram a la pintura: la muestra de un cazador de “Historias”
"El sueño no sabe", pintura de la serie "Historias".

Las historias publicadas en redes sociales han adquirido la forma de un diario íntimo, un aleph cotidiano mutante y fugaz que alimenta la necesidad contemporánea de darse a ver y también la pulsión chismosa de quienes se pasan (nos pasamos) buena parte del día y de la noche asomados a pedacitos de vidas ajenas que duran 24 horas.

En pandemia, ese fondo de imágenes fue el disparador de “Historias”, una serie de pinturas que Guillermo Fernández Toledo presenta en el Centro Cultural Casa de Pepino (Fructuoso Rivera 297). Cada obra se nutre de una o de varias bitácoras virtuales, en un ejercicio de mímesis libre, con incrustaciones subjetivas y el añadido ocasional de elementos simbólicos, que retiene algo de la imagen original o se asienta allí para volar hacia otros significados.

"El sueño no sabe", pintura de la serie "Historias".
"El sueño no sabe", pintura de la serie "Historias". (Guillermo Fernández Toledo)

En su perfil de Instagram, el artista explica el método. The future is analogue, por ejemplo, es la confluencia de cuatro historias vistas en distintos perfiles: una foto de un usuario que se fue de vacaciones y retrató una escena en el mar, una historia sobre las simetrías de las creaciones naturales y humanas, la historia de una pintora alemana que vio en una nube la figura de una explosión nuclear y, finalmente, un afiche que aportó el título: El futuro es análogo.

“Otro pintor rescataría otras imágenes, pintaría otros cuadros, seguiría a otra gente. Estas pinturas son únicas e irrepetibles, como la gente que sigo, y como yo. En las mías habrá borrosos estados de la memoria, espacios liminales, realidades difusas que se unen con sueños, escenas cinemáticas de un mundo potencialmente sin nosotros”, describe Fernández Toledo en el texto que acompaña a la muestra.

"Tristeza de verano", obra de la serie de pinturas de Guillermo Fernández Toledo.
"Tristeza de verano", obra de la serie de pinturas de Guillermo Fernández Toledo. (Guillermo Fernández Toledo)

El artista trabajó durante un año en esta serie de más de 30 pinturas. En Casa de Pepino se exhibe un poco más de la mitad. La exposición tenía la intención de ser una especie de avant-première de otro conjunto de obras de la misma serie que iba a presentar de la mano de la galería Ankara (Colonia Caroya), en la frustrada Feria de Arte Córdoba.

El artista presenta también un conjunto de historias de IG impresas en vinilo.
El artista presenta también un conjunto de historias de IG impresas en vinilo. (Guillermo Fernández Toledo)

Una de las salas se reservó para un ejercicio de “curaduría”. El pintor eligió 40 historias y las imprimió en vinilo, para mostrarlas sin ninguna intervención. Se presenta además una instalación, y se puede acceder a dos códigos QR que invitan a explorar el proceso que hay detrás de las pinturas.

"Les amours perdues", óleo de la serie "Historias" que se exhibe en Casa de Pepino.
"Les amours perdues", óleo de la serie "Historias" que se exhibe en Casa de Pepino. (Guillermo Fernández Toledo)

“Historias” procura generar un “algoritmo personal”. Propone un viaje entre formatos, entre lo público y lo privado, entre la imaginación propia y las visiones ajenas, y hace que lo virtual en su modo efímero aterrice en la materialidad perdurable del óleo.

La serie se propone también como un antídoto. “De manera orgánica y natural –señala el artista–, sin especulación, fui rescatando del olvido historias de gente que conozco y otras que no sé quiénes son ni por qué sigo, y muy probablemente tampoco sepan quién soy yo. Las obras generadas no se enfrentan a la imagen de origen, son un devenir de la misma en forma de pintura: un mecanismo de defensa ante un mundo áspero, una herramienta para no morir de realidad”.