Hyundai Ioniq: ecológico y sigiloso
Manejamos al primer híbrido de la marca por Córdoba. Una muy buena combinación entre bajo consumo y propulsión eficiente.
Hasta un par de años, referirse a una motorización híbrida (propulsor naftero combinado con baterías) en Argentina era sinónimo del Toyota Prius. Hoy, ese híbrido japonés convive con sus primos Toyota RAV 4 Hybrid, Toyota Corolla Hybrid, Ford Mondeo Hybrid y Hyundai Ioniq, que se ha convertido en su principal rival.

Clasificados La Voz unió Buenos Aires-Córdoba y viceversa a bordo del Ioniq, y esta fue la experiencia a bordo.
No levanta sospechas
El Ioniq está en el grupo de los híbridos menos excéntricos, estéticamente hablando. La mayoría de los modelos que se impulsan con combustibles alternativos buscan diferenciarse de sus pares con motorizaciones convencionales a partir de la imagen. El Ioniq, si bien cuenta una parrilla tridimensional atípica, un sector trasero con una gran luneta vidriada divida y unas llantas de aluminio que se asemejan a tapas plásticas, no levanta demasiadas sospechas acerca de su motor naftero combinado con baterías.

De calidad y austero
La fórmula de Hyundai (no recargar con demasiados artilugios la estética del Ioniq) se repite adentro. Todo es de calidad, pero prevalece lo austero. El tablero es una pantalla de 7" sencilla. Es práctica la barra digital a la izquierda, que indica la recuperación de energía que se produce durante el frenado. Desde la pantalla central de 8" destacamos la gráfica del momento en el que las baterías se regeneran (lo hacen al desacelerar y al frenar); el lapso en el que el motor eléctrico está en acción (lo hace al salir y con una velocidad sostenida en un régimen bajo y a menos de 35 o 40 km/h) y el instante en el que el auto se impulsa sólo por nafta.

Su leitmotiv
El Ioniq combina un motor de ciclo Atkinson (1.6 litros de 104 CV) con un sistema híbrido (44 CV) conformado por baterías que, cuando ambos funcionan, rinde 141 CV a 265 Nm ¿Dónde se lo enchufa? fue una pregunta recurrente entre quienes nos vieron manejarlo, a lo que respondimos que este tipo de híbridos (plug-in) no lo hacen, sino que cuentan con un gran paquete de baterías que se van auto recargando. Este propulsor se asocia a una caja automática de 6 cambios con modo "Eco" y Sport.

Dinámica
Al presionar el botón de arranque no hay indicio que ya está en marcha, sólo el mensaje “listo para manejar” en el tablero digital. Recorrer los primeros metros es una sensación extraña, pues se escuchan cosas que, por lo general, están tapadas por el ruido del motor. Sin embargo, el silencio dura poco: el motor térmico se enciende muy fácilmente, aún a bajo régimen. Más allá de eso, el consumo es realmente bajo. Recorrimos un poco más de 1.800 kilómetros sin visitar demasiado las estaciones de servicio. La computadora nos arrojó un promedio de entre 5 y 5.5 l/100 km. En tramos urbanos es donde el Ioniq menos consume, porque interviene más su motor eléctrico. En ruta, su respuesta es suave y progresiva, con un nivel de prestaciones razonable para sus 141 CV de potencia.

¿En qué momento y cómo funciona un auto híbrido?
Al arrancar y a baja velocidad: motor eléctrico
Aceleración y subidas: el motor naftero combinado con el eléctrico
Velocidad alta en ruta: motor naftero
Desaceleración y frenada: se recarga la batería
Estando detenido y apagado: el sistema no se recarga

Ficha técnica
Modelo: Hyundai Ioniq Hybrid
Motor: 1.6 litros de 104 CV y EV de 43 CV/ Potencia total combinada
Caja: DCT de 6 velocidades con levas al volante
Consumo mixto: 5/5.5 litros cada 100 km

Dimensiones
Largo: 4.470 mm/ancho: 1.820 mm/alto: 1.450 mm
Distancia entre ejes: 2.700 mm
Capacidad de tanque: 45 litros
Precio: U 40.500

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