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Vecinos y comerciantes, a merced de las pandillas

En Guiñazú dicen que no pueden vivir en paz por las guerras entre barras. Rompen vidrieras y roban. La situaciónse repite en otros barrios de la ciudad.

15 de mayo de 2014 a las 12:42 p. m.
Vecinos y comerciantes, a merced de las pandillas
En peligro. La gente de Guiñazú ya no sabe qué hacer. Dice que la Policía no les presta atención (La Voz / Facundo Luque).

Cada fin de semana, durante la madrugada, vecinos y comerciantes de barrio Guiñazú viven una pesadilla. Pandillas de jóvenes de sectores próximos generan todo tipo de desmanes en la vía pública, pelean entre sí, destrozan comercios, roban, invaden domicilios y agreden a la gente. En este barrio del extremo norte de la ciudad de Córdoba, muchas familias viven asustadas y cansadas de los actos de violencia de las barras. Los disturbios ocurren, generalmente, los sábados y domingos entre las 4 y las 5.Los hechos delictivos y los enfrentamientos de barras tienen epicentro en la zona comercial de Guiñazú, sobre avenida Juan B. Justo. Distintos negocios suelen ser apedreados y terminan con los vidrios rotos. A poca distancia funciona la escuela Unesco y hay una estación de servicio cuyos empleados padecen la inseguridad.Los vecinos –que prefieren el anonimato por miedo a represalias– cuentan que las pandillas se reúnen en el espacio verde del barrio próximo al CPC Guiñazú y que se producen corridas en las inmediaciones de las vías ferroviarias, donde la gente vive con el corazón en la boca. "Es una guerra entre barras, se arman bataholas terribles, se tiran con botellas, piedras y objetos contundentes", aseguran. "Ya no sabemos qué hacer y nos sentimos desprotegidos por la Policía, porque no hay controles nocturnos ni móviles en las calles", agregan. Destrozos y robos Días atrás, una pandilla que provendría de barrio Remedios de Escalada ingresó a un salón de fiestas de la parroquia del barrio, cerca de las dos de la mañana. Allí se celebraba un cumpleaños de 15. "Rompieron todo", dijeron los testigos. Otro hecho delictivo que causó indignación y sorpresa fue el robo de todos los tubos fluorescentes de los comercios que hay en una cuadra.Advierten que la Policía no recepta las denuncias que realizan. "Nos derivan a la comisaría 17ª, en avenidas Juan B. Justo y Japón; pero ahí no nos atienden, se desentienden del asunto, o nos hacen esperar horas, hasta que te cansás y te vas", criticaron. "Un solo fin de semana tuvimos paz; fue cuando amenazamos en la Policía con avisar a los medios de comunicación", ironizaron. Campos saqueados En Guiñazú también preocupan los constantes saqueos en campos de producción frutihortícola próximos, ubicados en el cinturón verde del sector norte de la ciudad. Familiares de productores indicaron que, con frecuencia, se pierde parte de la producción de verduras y hortalizas, almacenada en bolsas y cajones. Los saqueos ocurren cuando no están los responsables de los campos. Los productores se sienten desamparados y dicen estar hartos de la impunidad. Cuestionan que la respuesta de la Policía es que "no se puede hacer nada".

Tiroteo a media mañana

Marqués Anexo. Desde la verja de una vivienda de Ramal Sur, uno de los asentamientos en los que se divide el barrio, comenzaron a disparar ayer contra los policías. Fue a media mañana, y a pesar del tiroteo no se reportaron heridos. Un par de móviles resultaron dañados. Vecinos del sector denunciaron que una mujer que filmaba lo que ocurría fue "levantada de los pelos" por un policía, mientras que varios adolescentes ajenos a todo fueron requisados y quedaron demorados por algunas horas. Hubo 10 detenidos.