“Una situación de guerra”, el testimonio de tres médicos cordobeses en Europa
Eduardo y Daniel son hermanos gemelos y hace más de una década partieron a España e Italia, respectivamente. El hijo de Daniel trabaja en Barcelona, en el tratamiento de pacientes con Covid-19.
“Es difícil poner en palabras lo que se vive hoy en un hospital. Es como estar en una guerra, sólo que ahora no lo vemos en la película. Lo vivimos”, cuenta Daniel Navarro que es médico clínico y vive en Barcelona hace 12 años.
Su papá, homónimo, reside en la ciudad de Savigliano –al norte de Italia–, donde trabaja en el traslado de pacientes graves. Además, es pediatra, al igual que su gemelo, Eduardo, que vive en Manresa, cerca de Barcelona y encara tareas de comunicación entre pacientes con Covid-19 y sus familiares.
Los tres estudiaron en la Universidad Nacional de Córdoba y a lo largo de la conversación destacan la buena formación de los médicos argentinos y la rapidez con las que se tomaron las medidas de aislamiento obligatorio en nuestro país. “Sin embargo, nadie está preparado para esto que estamos viviendo”, explicaron a La Voz.
Daniel (hijo) explicó que trabajó durante 22 días de corrido, con guardias de hasta 36 horas y que el pasado fin de semana fue el primer descanso que tuvo desde el comienzo del período crítico.
“Hace una semana tuvimos el pico fuerte, no paraban de ingresar pacientes en estado grave. Fue terrible. Y es complejo porque el paciente no es el único que está mal, sino todo el entorno: como es un virus nuevo, no se conoce su comportamiento”, narró Daniel, responsable de servicio de consultas externas en medicina interna (clínica médica) en el Hospital Universitario Dexeus, una de las pocas clínicas privadas del lugar.

A su vez, tanto él como su padre y su tío, coinciden en que la sensación en común para el personal de salud es la de “impotencia” al tratar la enfermedad. Al no tener certeza sobre un tratamiento efectivo, van probando medicamentos y viendo su evolución.
Daniel (hijo) aseguró que a quienes ingresan se le suministra amoxicilina y también hidroxicloroquina, un fármaco que es conocido en el tratamiento contra la malaria y el lupus. Si no responden a estos medicamentos, prueban con corticoides y otros tratamientos.
“Hay pocos estudios retrospectivos, los que se hacen son de un día para el otro y eso nos cambia los protocolos. Aprendemos en forma diaria”, explicó Daniel.
Luego se refirió a la complejidad en cuanto al contacto con el paciente: “Cuando el paciente ingresa no puede ver más a sus familiares. A veces mueren en nuestras manos”.

Un farsante
“Si pudiera definirlo, tengo que decir que este virus es un farsante”, aseguró Eduardo, al referirse a los síntomas que genera y cómo se comporta en cada organismo. “En el hospital San Juan de Dios, los pediatras estamos abocados a informar a los familiares sobre la evolución del paciente. Es duro, pero la enfermedad es muy infecciosa”. Sobre los niños, Eduardo aseguró que el coronavirus se manifiesta sólo con tos y fiebre, un cuadro muy común en ellos y que en general no necesitan ingresos a internación por Covid-19.
Para el control de niños sanos, sigue atendiendo en forma telefónica y para despejar mayores dudas, dio mayor impulso a un blog: "El médico del pueblo". A través de redes, él y su pareja, que es educadora, difunden videos explicativos y responden dudas de distintas partes del mundo.
Daniel, en Italia, asegura que los casos que se contabilizan sólo son una "punta del iceberg" y que la pandemia llegó a ese país mucho antes de lo que se cree. "Desde enero (invierno para Europa) los médicos nos preguntábamos por qué había tantos casos de neumonía. Hoy creemos que tenía que ver con esto y las medidas de aislamiento recién se tomaron el 28 de febrero en Italia", enfatizó.
Además, indicó que los síntomas no son siempre los mismos: "Hace unos días, atendí a una mujer con problemas digestivos, náuseas y sin fiebre. Luego empeoró y hoy está internada en estado grave y con test positivo".
Todos aseguran que el cuadro general que más se ve recuerda al de una gripe, pero suele complicarse y puede llegar hasta generar tromboembolismo pulmonar. Es decir, no sólo causa neumonía bilateral, sino que también puede provocar encefalitis o hictus, entre otras complicaciones.
Tanto en Italia como en España, de quienes transitan el virus, sólo el 25% necesita internación (y el 10% cuidados intensivos), pero el número de contagios es tan elevado que hace que colapsen los sistemas de salud.
Inyección anímica
“Entre tanto estrés, a veces tenemos una ‘inyección anímica’ cuando damos de alta a un adulto mayor. Esta semana, todo el personal del hospital despidió en el pasillo y con aplausos a una mujer de 87 años”, aseguró Daniel (hijo), quien también siente el reconocimiento que les llega en forma de golpes de palmas desde balcones.
A su vez, hizo hincapié en el contexto histórico social que diferencia a cada país: “En España han muerto 17 mil personas en menos de un mes. Para ellos, que han pasado por guerras mundiales, esto les trae recuerdos y creo que allí se vive diferente”.
Consultados sobre si tuvieron miedo, aseguraron que sí, aunque extreman los cuidados tanto en el hospital como en sus casas. Y destacan que el apoyo entre el mismo personal de salud es constante y que se reforzó el trabajo en equipo.

