Una operación inusual en Córdoba: reparan una válvula cardíaca con catéteres
La paciente es una mujer de 73 años con insuficiencia mitral severa, cuya condición le impedía una cirugía convencional. La intervención se realizó la semana pasada y sería el primer caso en Córdoba.
Hace una semana se realizó en Córdoba una intervención cardíaca muy inusual en la Argentina, por la cual se reparó la válvula mitral de una paciente a través de catéteres.
La mujer, de 73 años y residente en la capital provincial, padecía insuficiencia mitral severa, lo que le había ocasionado más de 15 internaciones en los últimos 18 meses a raíz de la insuficiencia respiratoria derivada de la afección en esa válvula cardíaca.
El procedimiento se concretó en la clínica Vélez Sársfield y estuvo a cargo del equipo de hemodinamia encabezado por Mariano Rubio. El médico precisó que consistió en la reparación de la válvula mitral con la colocación de un punto de cierre por medio de un clip metálico introducido por catéteres, que se guían con ecografía transesofágica y radioscopia.
“Por su condición, la paciente tenía altísimo riesgo quirúrgico, por lo cual no era posible intentar una cirugía convencional para reparar la válvula”, explicó Rubio, quien afirmó que esa situación se repite en alrededor del 50 por ciento de las personas que sufren insuficiencia mitral severa con síntomas.
La válvula mitral está situada entre la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo del corazón.
Cuando funciona normalmente, se cierra en forma hermética cuando el corazón se contrae, e impide que la sangre vuelva hacia la aurícula izquierda y los pulmones, y permite que sea expulsada hacia todo el organismo.
Cuando una persona tiene insuficiencia mitral, la válvula no se cierra en forma adecuada, y por eso gran parte de la sangre que debería ir hacia todo el cuerpo se acumula en los pulmones.
Hay muchas causas que pueden generar esta patología, cuyo síntoma más frecuente es la falta de aire, aunque también pueden presentarse arritmias y fatiga.
El tratamiento de elección es la cirugía a cielo abierto, en la que se reemplaza o se repara la válvula, pero al requerir parada cardíaca implica un alto riesgo para un número significativo de pacientes con esta enfermedad, que ahora pueden verse beneficiados con la intervención percutánea, que no requiere parar el corazón.
No obstante, Rubio aclaró que “raramente los enfermos quedan totalmente asintomáticos, pero mejoran en forma sustancial su calidad de vida”.
“En el mundo, el procedimiento está disponible desde hace unos 10 años, y en la Argentina desde hace un año, pero hasta el momento se han realizado muy pocos, menos de una decena”, informó el hemodinamista, quien recibió entrenamiento en Puerto Rico para poder certificarse y llevar adelante la intervención.
Además de la capacitación específica y de disponer de la infraestructura necesaria, otro obstáculo es el alto costo del dispositivo, que en este caso estuvo a cargo del Pami, obra social de la paciente.
La intervención paso a paso
El primer paso, como en cualquier cateterismo cardíaco, es la punción de la vena femoral localizada en la ingle, a través de la cual los hemodinamistas hacen avanzar el catéter hasta el corazón.
“La vena desemboca en el lado derecho del corazón, en la aurícula derecha, y allí se hace una punción transeptal para pasar a la aurícula izquierda, y desde allí se va dirigiendo hacia el ventrículo izquierdo al lugar donde se halla la válvula, que es como una puerta que no cierra bien”, explicó Rubio. Ya en la válvula, en el centro se engancha el clip metálico (mitraclip), que es introducido por medio del catéter, guiado por los hemodinamistas con la ayuda ecográfica y radioscópica.
De esa manera, la válvula mitral queda con dos orificios, y deja de ser insuficiente, lo que significa que la sangre ya no se vuelve hacia los pulmones, que dejan de juntar líquido. Una vez ubicado el mitraclip, se retira el catéter.
En este caso, a diferencia de las angioplastias, el procedimiento se realiza con anestesia general.
“Eso se debe por una parte a que el paciente tiene un ecógrafo transesofágico, pero también a que la intervención suele ser prolongada, ya que puede extenderse durante cinco o seis horas”, indicó el experto.
En el caso realizado en Córdoba demandó dos horas, y al equipo local se sumaron un ecografista y un técnico de la prótesis, ambos provistos por el fabricante, que, según indicó Rubio, brinda apoyo y monitoreo hasta que los centros completan 10 procedimientos.
“La paciente está muy bien: antes estaba postrada por la insuficiencia respiratoria y ahora puede movilizarse por sí misma”, informó el médico, que puntualizó que fue dada de alta anteayer. “Está muy contenta. Realmente le cambió la vida”, concluyó.
Diferencias con la cirugía
Mínimamente invasiva. En enero se hizo en Córdoba una reparación mitral que en vez de realizarse a corazón abierto (cirugía convencional) se realizó por una incisión de pocos centímetros en el tórax. Pero requiere parada cardíaca, con lo que implica un riesgo mayor que la intervención por catéteres.

