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Un viaje al novedoso mundo de los libros electrónicos

Aunque los argentinos tardan en subirse a la nueva ola digital, son cientos de miles los textos que se ofrecen para su lectura en los nuevos dispositivos.

10 de mayo de 2015 a las 12:01 a. m.
Un viaje al novedoso mundo de los libros electrónicos
Dos versiones. Por ahora, el libro de papel convive en armonía con el digital. Pero la tendencia cambiará. Igual, sigue siendo difícil en Córdoba conseguir un “e-book” (Sergio Cejas/LaVoz)

¿Alguna vez pensó en llevar una biblioteca entera en el bolsillo? Cada vez son más los lectores del mundo que lo hacen. Y no se trata de una exageración ni de una metáfora: hoy es posible, literalmente, llevar centenares de libros, las obras completas de todos nuestros autores favoritos, las lecturas previstas para los próximos años, o la bibliografía completa de todas las materias de nuestra carrera universitaria, en un simple y pequeño dispositivo. Los libros electrónicos, aunque siguen siendo casi una rareza en Argentina, se encuentran en pleno avance en buena parte del mundo. Lo mismo que las tabletas digitales, que también son usadas para la lectura de libros, aunque no fueron diseñadas específicamente con esta finalidad. No son pocos, además, los que usan las pantallas de sus teléfonos celulares para la lectura de textos extensos, si bien no es lo más cómodo del mundo. Olor a historia Hasta hace poco tiempo existía la discusión de si eran mejores los libros tradicionales, si el papel era irreemplazable, se decía que no se podía comparar su textura, la sensación táctil del paso de sus páginas, su aroma característico, etcétera. Todo ese romanticismo empieza a quedar de lado frente a las ventajas del soporte electrónico. Los nuevos e-books y tabletas comenzaron a emular el mismo proceso que vivieron las computadoras, las cámaras fotográficas y los teléfonos celulares. Vienen cada vez con memorias más amplias, mejores diseños y mayores funcionalidades.Por ejemplo, un libro electrónico de última generación, además de permitir ser llevado cómodamente en el bolsillo de un saco o en una cartera, puede albergar más de mil archivos de libros electrónicos completos. Al mismo tiempo, se pueden llevar los artículos periodísticos que hemos seleccionado para leer más tarde, y los textos que tenemos que estudiar para el próximo examen.Hoy se vive un acelerado proceso de digitalización de textos. Ya existen en Internet bibliotecas digitales que ofrecen gratuitamente más de 80 mil títulos, sólo en español. La mayoría son clásicos de la literatura, como Don Quijote de la Mancha , de Cervantes, o El matadero , de Esteban Echeverría. Pero también hay miles de manuales, ensayos, obras filosóficas, libros infantiles, diccionarios y enciclopedias que están disponibles para bajar a cualquier dispositivo digital sin desembolsar un peso.Los sitios legales para descargar esos títulos se cuentan por docenas. Sólo para nombrar algunos, se pueden señalar gutenberg.org (ofrece 46 mil libros gratis, en numerosos idiomas), es.wikisource.org (motorizada por la famosa Wikipedia), cervantesvirtual.com, gansoypulpo.com (especializado en textos menos conocidos), determinadorumor.com.ar (que ofrece libros de poesía), etcétera. Adiós al papel La piratería también está haciéndose fuerte en este rubro. No sólo es posible descargar las obras cuyos derechos de autor ya han vencido, sino que también pueden encontrarse las versiones digitales de libros que acaban de ser lanzados al mercado, o que llevan pocos años en las vidrieras de las librerías. También, la piratería disparó el ingenio de algunos que ofrecen vender las versiones digitales de las obras, a mitad de precio, en sitios como Mercado Libre. Un libro que en su versión papel cuesta, por ejemplo, 200 pesos, se ofrece su versión digital legal a 95 pesos.Las editoriales cordobesas consultadas sobre este nuevo formato digital señalan que en Argentina todavía es una porción ínfima del mercado a la que están lejos de dedicarle sus mejores esfuerzos. A esto contribuyen las estrictas reglamentaciones aduaneras que impiden importar e-books .En la ciudad de Córdoba, por ejemplo, hasta la semana pasada, cuando este diario hizo su relevamiento, no existía una sola boca de venta de libros electrónicos. Para muchos, la única alternativa es pedirle a un amigo que vuelve del exterior que le traiga uno. El precio de un kindle, la marca de libro electrónico que comercializa el gigante Amazon, va de los 69 a los 199 dólares, un precio que se amortiza rápidamente al comprar libros digitales a menos de la mitad del precio de sus parientes de papel. En Estados Unidos, el mercado de libros digitales más desarrollado, se prevé que en menos de dos años los libros de papel comiencen a perder la batalla y pasen a ser la segunda opción de lectura. Una compañía de aquel país, Aroma a libros, hasta lanzó desodorantes con cinco diferentes olores a viejo libro. Como para no extrañarlos. Además ya surgieron los clubes de amantes de los libros digitales, con seguidores que se confiesan enamorados de sus dispositivos. En Argentina, por ejemplo, existe el Club del E-Book, creado por cinco lectores. Solución plástica Los libros electrónicos también son importantes para quienes están interesados en acceder a textos que no se traducen al español o que, aunque traducidos, no llegan al país. También son fundamentales para quienes viven en el interior, donde es común que no llegue ni la mitad de la oferta editorial a la que se accede en Buenos Aires. También en el caso de las obras con ediciones agotadas o que hace muchos años que no se reeditan, los libros digitales son de gran ayuda: en los archivos electrónicos de las librerías están todas las obras. Y esto es un buen incentivo, por ejemplo, para abandonar las confusas y baqueteadas fotocopias de los apuntes universitarios.¿Y cómo se lee un libro digital? Muy fácil: deslizando el dedo suavemente por la pantalla, en el sentido en que uno quiera pasar la página. En el caso de los dispositivos diseñados específicamente para libros digitales, las comodidades son muchas: tinta electrónica, autorregulación del brillo de la pantalla, posibilidad de hacer anotaciones, resaltado de párrafos, consultar el significado de palabras con solo tocarlas, traducir términos de un idioma a otro, armar colecciones de textos por género, hacer búsquedas dentro del texto, consultar cuáles fueron las frases más resaltadas por otros lectores del libro, actualizar la versión del libro si se lanzó otra más completa al mercado, etcétera.Los nuevos libros, más frágiles que los viejos ladrillos de papel, no sirven para emparejar las patas de una mesa ni para aplastar contra la pared a la mosca que nos molesta. También marcan el fin de las enormes bibliotecas hogareñas con las que se acostumbraba impresionar a las visitas. La biblioteca del futuro es plástica, tiene pantalla de cristal, interconecta a los lectores, da descanso a la industria forestal y puede dormir, cómodamente, en el cajón más pequeño del escritorio.

Díez ventajas de los dispositivos

1. Capacidad. Un solo libro electrónico puede portar mil libros. O más. No hace falta pagar sobrepeso en los vuelos ni llenar una valija con las lecturas para el verano.

2. Ahorro de espacio. Una biblioteca que hoy cubre una pared completa puede caber ahora en el bolsillo. Si son miles de textos, basta con subirlos a un disco duro externo para tenerlos disponibles.

3. Precio. Las editoriales venden las copias digitales a menos de la mitad de lo que cuestan sus parientes de papel.

4. Comodidad. No hace falta ir a recorrer librerías o esperar a viajar a una ciudad grande para conseguir un libro. Se lo baja de Internet en cuestión de segundos.

5. Facilidad de lectura. El libro digital permite aumentar el tamaño de letra, acomodar el color de fondo, el brillo de la pantalla, hacer anotaciones, resaltar frases. Los más nuevos vienen con Wi-Fi y posibilitan leer sobre el autor, sobre otras obras, ver reseñas del libro, etc.

6. Libros gratis. En Internet existen miles de libros gratuitos, que es posible descargar legalmente de sitios especializados.

7. Ecología. Los que viven atentos al impacto de sus acciones sobre el ambiente, sabrán que estos libros hacen innecesaria la tala de árboles.

8. Sin fronteras. Permiten acceder a obras en otros idiomas, no tradu-cidas al español, o no editadas en el país en donde uno vive, o que no llegan a la ciudad en la que uno habita.

9. Chau, apuntes. Estos libros permiten acceder a la obra completa, no a retazos fotocopiados que, más de una vez, terminan siendo más caros que la edición digital del libro completo.

10. Autores. Los libros digitales facilitan la publicación de nuevas obras. Cualquier persona puede publicar su libro con las nuevas plataformas disponibles, a bajo costo o gratis.