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Un prócer sin espada

Sabemos que Traslasierra es tierra de acogida para descansar durante las vacaciones. Liliana de Denaro.

11 de mayo de 2012 a las 12:01 a. m.
Liliana de Denaro (Escritora)
Un prócer sin espada

Sabemos que Traslasierra es tierra de acogida para descansar durante las vacaciones. Quizás, en alguna oportunidad, recorrió sus caminos vecinales a caballo y descubrió pequeños vecindarios, practicó senderismo por lugares pintorescos para respirar plenamente el aire puro, disfrutó de sus ríos y arroyos o recorrió museos y edificios históricos. Todos estos lugares nos hablan del cura Brochero y las obras nacidas de su inspiración, que nos legaron un claro ejemplo de apostolado, pues llevó a la práctica aquello que en su curato era lo más oportuno y de mayor necesidad para mejorarlo. Se lo ha retratado envuelto en su poncho, sobre la mula, transitando por cerros y casi inaccesibles montañas. Esta imagen representa una adecuada síntesis de su obra, porque cuando emprendía la marcha era para brindar algún servicio. Brochero obró con paciencia y silenciosamente, tratando de sacar a su pueblo de la miseria y la pobreza. Empezó convocándolos y juntos abrieron caminos, construyeron escuelas, la Casa de Ejercicios Espirituales, acueductos, tomas y canales para transportar el líquido elemento... y cuando los medios no le alcanzaron para realizar otras obras, pidió ayuda al erario público. Es así que, con la finalidad de adelantar materialmente la zona, invitó a su amigo, el entonces gobernador de Córdoba, Miguel Juárez Celman, para que conociera la obra realizada (la Casa de Ejercicios y el Colegio de Niñas), comprendiera las necesidades de la zona y ayudara a completarlas. La tan difundida propuesta del ferrocarril –que debía unir la estación de Villa Dolores con la estación de Soto–, que podría traer a su paso el progreso de la zona, pudiendo sacar sus productos hacia la Capital Federal y la ciudad de Córdoba, quedó en un sueño a pesar de los esfuerzos y gestiones realizadas durante años por el cura Brochero.Por tal motivo, Ramón J. Cárcano escribió a Juan José Vélez con motivo de la inau­guración de la estatua de Brochero: "Dígale que su amigo de los días de salud y del trabajo, se descubre ante su recuerdo y también consagra su estatua; dígale que su quimera del ferrocarril yo la sustituí por la iniciativa y construcción del camino de Las Cumbres, en cuya cima habría cantado la misa de gracias; dígale que si está con Dios, es porque tuvo bondad con los hombres y que los hombres a veces son justos con los muertos." Transformación. Si miramos por un momento las obras realizadas por Brochero para promocionar la zona, comprendemos que con sus iniciativas ayudó a transformar las situaciones que detenían el progreso y la civilización de la región. Educó para la convivencia democrática responsable, en un estilo personal para hacer y decir sus cosas, adaptando su doctrina y lenguaje a las necesidades y al modo de esas vidas sencillas de Traslasierra. El apostolado del cura Brochero fue profundamente simpático. Sabía, con su predicación cristianamente austera, llevar un mensaje optimista y lleno de confianza, porque conocía el alma criolla y sabía de memoria sus caminos, como los de la sierra.Hoy, las personas que encuentran en él un modelo de vida a imitar están exultantes de alegría porque se ha dado un paso más en su camino hacia los altares.