Temas del día:

Un hecho cultural extraordinario

Estamos atravesando un momento cultural extraordinario de descubrimiento y horror frente a hechos de violencia que ocurrieron siempre tras las sombras de la vida privada. 

26 de diciembre de 2015 a las 12:02 a. m.
Mariela Puga / Directora del Fondo de Mujeres del Sur / Integrante de #NiUnaMenos
Un hecho cultural extraordinario

Estamos atravesando un momento cultural extraordinario de descubrimiento y horror frente a hechos de violencia que ocurrieron siempre tras las sombras de la vida privada. El #NiUnaMenos es la representación pública de la tragedia social de la violencia contra las mujeres, que impacta y horroriza al nivel de percibirse como una tragedia social que dispara este momento cultural.En un incontable número de ciudades del interior de todo el país, en las más chiquitas, en las más aisladas, se movilizó la gente expresando la ­dimensión de penetración de este momento de nuestra cultura. Este momento del darse cuenta, y horrorizarse frente a la tragedia develada. Ahora, bien: como todos los hechos culturales, a veces las lecturas o los relatos pueden ser distintos.El lado político de mostrar las desi­gualdades de las mujeres, las que las excluyen por ejemplo del mercado laboral o social, las que las mantienen oprimidas en las relaciones privadas, es el relato promovido por el feminismo, y el que explica mejor la tragedia y su camuflaje de tanto tiempo. Pero hay otros relatos. La Iglesia le quiso sacar a #NiUnaMenos la cuestión de la mujer, y ponerla como una tragedia de la humanidad, o de la moralidad social, y no como parte de la desigualdad de género. Otros han querido representarlo como hechos aun más pasatistas, y hasta estigmatizantes de las clases bajas. El feminismo, en cambio, nos revela qué significa no haberse dado cuenta antes. Esa explicación, y este momento, tienen mucho potencial para que las lecturas de la desigualad de género sean aprehendidas socialmente.Respecto de las cifras, la única producción e información de este tipo es la de la Casa del Encuentro, que a su vez levanta la información de los medios. En términos de fidelidad empírica, esto es muy pobre. Sería muy importante un aparato estatal de producción de la información, que investigara, generara instancias de registro, desagregara con perspectiva de género, y que eso se tradujera en políticas públicas.