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Un derecho que también merece ser gozado

Es un reclamo histórico pero para muchos fue repentin. Laura Leonelli Morrey.

05 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Un derecho que también merece ser gozado

Es un reclamo histórico pero para muchos fue repentino: de un día para el otro las parejas de personas de igual sexo empezaron a verse, sentirse, escucharse y la discusión sobre la necesidad de un marco jurídico que las proteja se instaló.

Los primeros pasos de gran visibilidad fueron las uniones civiles locales en algunas jurisdicciones -la pionera fue la Ciudad de Buenos Aires- que, aunque no contemplaban derechos de fondo porque eso se decide a nivel nacional, hicieron que la sociedad hable del tema.

En noviembre de 2009, se dio el gran salto: la jueza Gabriela Seijas, de un juzgado contencioso administrativo porteño, declaró la inconstitucionalidad de los artículos del Código Civil que establecen que el matrimonio es entre mujer y hombre, y ordenó al Registro Civil casar a Alex Freyre y José María Di Bello.

No tardaron en llover los casos. En el país, a través de la autorización judicial ya se celebraron cuatro casamientos más entre personas de igual sexo, además hay unos 60 amparos en trámite y al menos 200 más por presentarse. Y eso son los que por ahora se animan.

Dificultades. El camino ha sido largo, en subida, con mucho esfuerzos y pequeñas y grandes conquistas, como han sido otras luchas por la igualdad de derechos, como la de las mujeres, como la de la esclavitud.

Cuesta ponerse de acuerdo. Convencer a los "convencibles" -otros se mantendrán siempre en oposición- de que las parejas de personas de igual sexo que hoy conviven y las que se formarán necesitan la protección jurídica -y por ende, el reconocimiento social- que gozan desde siempre el resto de las parejas que deciden casarse.