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Un cuento llamado Argentina

El desfile artístico-histórico que cerró los festejos fue tan impactante como emocionante. Enviado especial.

26 de mayo de 2010 a las 11:01 a. m.
Redacción La Voz
Un cuento llamado Argentina

Enviado especial.

Impactante, de profundo contenido y belleza, el desfile que cerró los festejos del Bicentenario dejó las sensaciones y las pupilas encendidas (ver además Extraordinaria participación popular en el Bicentenario).

Si en la medianoche del lunes, frente al Cabildo y en la avenida 9 de Julio hubo lágrimas de emoción en miles de ojos cuando los fuegos de artificio anunciaban en el cielo el comienzo del día señalado, anoche, el arte y la historia se reunieron para contar de una manera inspirada y luminosa un cuento llamado Argentina.

A media mañana ya era toda una señal de que se había abierto un día inolvidable la inmensa multitud que se había reunido bajo un sol radiante en el Paseo del Bicentenario. Y hacían colas frente a los stands de las provincias (el de Córdoba, uno de los más visitados) para saber de otros paisajes y otras historias, o frente al rugido de los autos que compiten en Turismo Carretera.

A la espera del desfile. Y después del mediodía comenzó una incesante afluencia hacia los contornos de las calles por las que pasaría el desfile. De esta enorme reunión de gente que asistió a la celebración del Bicentenario se hablará por mucho tiempo porque también ha marcado historia. Y la gente, además, llegó con sus banderitas dispuesta a participar, a ver, a sentir, a pertenecer, en un clima de emoción y tranquilidad.

Pero volvamos al desfile, la imagen imponente de los festejos. Empezó con casi una hora de retraso, luego de que desde la Casa Rosada, con un alto frente al Cabildo, la Presidenta llegara caminando, junto a sus pares latinoamericanos y otras autoridades argentinas, al palco montado en la avenida Perón y Diagonal Norte (por razones de seguridad, no se había anunciado su ubicación hasta que se empezó a levantar un día antes).

Después, se extendió la demora por la cantidad de gente frente al palco, y la multitud comenzó a clamar por el desfile, que finalmente arrancó desde la Plaza de Mayo su recorrido por dos kilómetros, a paso muy lento. Se anunciaba como una propuesta sorprendente, realizada artísticamente por el grupo de teatro experimental Fuerza Bruta, dirigido por Dique James, uno de los fundadores de De la Guarda, con la presencia de más dos mil actores callejeros.

Relato de la historia. Y fue así. Entonces comenzaron a sucederse metáforas, símbolos, alegorías, y el viento, el fuego y la lluvia, lo doloroso y lo feliz de este cuento contado en 19 episodios o cuadros, algunos montados de un modo espectacular sobre grandes camiones. Después de los pueblos originarios, Argentina llegó volando a través de una joven colgada de un guinche.

Algunos de los cuadros fueron homenajes al folklore, al tango, al rock nacional, a los frutos de la tierra, a la industria nacional, a los inmigrantes, y otros se detuvieron en momentos concretos de la historia como el Éxodo Jujeño, el Cruce de los Andes, la Guerra de Malvinas (quizá el más conmovedor), el regreso de la democracia

El desfile tardó en pasar frente a los ojos de la gente alrededor de una hora y 45 minutos. Cuando pasaba el último cuadro, el dedicado al rock nacional, se abrían las vallas y la gente entraba a la calle cubriéndola de vereda a vereda a través de largas cuadras, y seguía el desfile bailando, en un gesto que coronó una celebración cargada de emociones.

Este episodio memorable ya es parte también del cuento llamado Argentina (ver Cristina pidió una "nación para todos").