Turista abusado compara y no vuelve
Ya nadie tiene al turista atado. Córdoba suma hoy un 80 por ciento más de plazas turísticas que hace 15 años.
Tres ejes marcan el perfil del turista nacional actual, según una investigación elaborada por encargo de la Cámara Argentina de Turismo (Verano 2014: un inicio moderado, pero con las expectativas abiertas).
No viene mal repasarlos, sobre todo a quienes ofrecen servicios en este rubro. El primero es que el turista fragmenta más sus salidas: el que puede, minivacaciona más de una vez al año (y no sólo en verano), favorecido por el calendario de más fines de semana largos. Más veces pero menos días parece la fórmula. Ese dato se comprueba entre dueños de hoteles y cabañas en las Sierras, que ya dicen notar que la estadía promedio en verano ronda los cinco días, cuando años atrás se acercaba a los 10. Pero reconocen también que ahora tienen actividad más repartida, y no sólo en los tres meses de verano.
El segundo eje es que el turista argentino es cada vez más sensible a los precios. Anda a la caza de promociones y cuotas. Eso merecería especial atención en Córdoba, un destino que en verano es fundamentalmente de clase media, que saca más de una cuenta para vacacionar.
El tercer punto clave es que ese turista tiene mucho más acceso a la información (sobre todo por el uso masificado de Internet). Y con más datos, compara más y mejor.
Esas características exigen que los oferentes de servicios turísticos se adapten. Ya nadie tiene al turista atado. Córdoba suma hoy un 80 por ciento más de plazas turísticas que hace 15 años. Los mejores resultados deberán tenerlos –y merecerlos– aquellos que ofrezcan buenos servicios, pero sin abusar de las tarifas. Turista abusado, compara. Y no regresa: se pierde.

