“Todos tiraron a sabiendas de que no era un grupo guerrillero”
El penalista Carlos Hairabedian inició la investigación del crimen de los cooperativistas en calidad de juez de feria.
No hace falta recordarle nada. El abogado Carlos Hairabedian tiene la historia grabada a fuego en su memoria. No es para menos, el crimen de los cooperativistas lo dejó sin casa. Se la volaron con explosivos.
“Lo primero que hice como juez de feria fue recabar la información. No les creo nada a los policías. Cómo será que era acertada esa primera impresión que, al día siguiente, había testigos oculares que temían por su vida”, precisa Hairabedian.
Agrega que, desde un árbol, un hombre “vio cómo los acribillaban a balazos, después los remataban y destruían la documentación personal de las víctimas y las chapas patente”.
Con estos antecedentes, la versión policial se "desvaneció" en menos de 48 horas y el juez de feria ordenó la inmediata detención de cinco de los policías. Hairabedian rescata el papel que jugó este diario. "La Voz del Interior me entregó, en la persona de su director Luis Federico Remonda, toda la documentación que testigos temerosos entregaron en la redacción, la que desvirtuaba en su totalidad la historia de los policías. Todos dispararon a sabiendas de que no era un grupo guerrillero".
Al concluir la feria, la causa pasó a manos del juez Miguel Ángel Ferrero, quien dispuso el resto de las detenciones y terminó elevando la causa a juicio.
Cuando se refiere al resultado del juicio oral y público, Hairabedian se pone rojo de furia. “Fue una sentencia indignante. Cómo habrá sido de bochornoso que el hombre que presidió el debate (José M. Álvarez) con el gobierno militar fue a parar al Superior Tribunal de Justicia”.
Para Hairabedian, la masacre iba de la mano de la política. “Fue el caldo de cultivo del ‘Navarrazo’ (así se recuerda el derrocamiento del gobierno de Ricardo Obregón Cano por parte del entonces jefe de Policía, Antonio Navarro). Los militares les hicieron creer (a los policías) que desde la Justicia y el Gobierno estaban en contra de la Policía”.
“Desde junio del ‘73, cuando asume el gobierno constitucional de Obregón Cano, me convierto en la ‘bestia negra’ que había que destruir. El 28 de febrero de 1974 se produce el ‘Navarrazo’ y esa misma noche me vuelan la casa que yo tenía en bulevar San Juan. También le pusieron una bomba a Obregón Cano que vivía en Urca y al ministro de Gobierno, Elio Bonetto. Bueno, Bonetto se salvó porque se equivocaron y le volaron la casa al vecino”.
El penalista fue perseguido con saña por la Policía. “El 28 de mayo de 1974 el Comando Libertadores de América (versión cordobesa de la “Triple A”) me trató de matar. Escuché los pasos cuando subían la escalera y me largué por la ventana del primer piso. Me quebré pero pude escapar. Dos años después el Proceso (militar) me llevó a la cárcel. Estuve tres años preso”, cuenta Hairabedian.

