Sin alternativas para moverse en la provincia
Los fines de semana largos, los recambios en las temporadas turísticas y los festivales en las distintas localidades ponen en evidencia el déficit de infraestructura vial que padece la provincia. Diego Marconetti.
En la mayoría de los casos sólo se puede transitar por rutas de una calzada, cuyas trazas atraviesan pueblos y ciudades con lomadas y semáforos. Hay apenas una autopista a Rosario, otra que va hasta Carlos Paz y dos autovías: una a Río Ceballos y otra a Alta Gracia.
Sólo si se va al norte de Punilla se puede usar el Tren de las Sierras, que comunica Córdoba con Cosquín. Tiene apenas dos frecuencias de ida y dos de vuelta, una velocidad pésima y, así como funciona, es un tren de paseos más que un servicio que pueda ser una alternativa a la congestionada ruta 38.
Ese tren está inscripto en una serie de anuncios incumplidos por el Estado nacional en lo referido a inversiones ferroviarias en Córdoba. Cuando se implementó, el entonces secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, había prometido en 2009 que luego de Cosquín llegaría a otras localidades turísticas como La Falda, La Cumbre y Capilla del Monte. Jamás se cumplió.
Tampoco se implementaron los servicios metropolitanos prometidos por Jaime hacia otras localidades, entre ellas Alta Gracia, en el valle de Paravachasca. Incluso se llegó a hablar de una línea férrea hacia Villa Carlos Paz, usando el ramal que va para Malagueño.
Las promesas se desvanecieron. Hoy, sólo quedan las rutas y algunas obras que sólo sirven para mitigar el problema del tránsito.

