Siguen siendo pocas las mujeres que acceden a puestos de dirección
En 1996, ocupaban dos de cada 10 cargos. Hasta 2012, el índice subió sólo 10 por ciento. Más de la mitad tiene estudios superiores completos.
Aunque en los últimos años hubo algunos avances en el país en materia de equidad de género en el ámbito laboral y sobre todo en el educativo, las diferencias persisten en lo que se refiere al acceso de las mujeres a puestos de dirección. Lo reveló una investigación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que, bajo la dirección de Gabriela Catterberg, estudió y analizó la evolución de esta problemática entre 1996 y 2012, en Argentina.El trabajo, que fue presentado ayer en el Auditorio Hugo Chávez de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), arrojó cifras y testimonios contundentes, sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).En 1996, de cada 10 puestos de conducción o dirección, sólo dos eran ocupados por mujeres, y el 80 por ciento restante, por hombres.En 2012, año en que finalizó el estudio, la presencia de mujeres en estos cargos de conducción o de decisión sólo creció un 10 por ciento: de cada 10 puestos, apenas tres estaban ocupados por mujeres. Lo público y lo privado Esta situación de disparidad se da en la totalidad de los cargos de este nivel que hay en el país, sin discriminar entre los públicos y los privados. Cuando se consideran por separado las situaciones en estos dos ámbitos, las valoraciones son muy distintas. En el ámbito público hoy se da una paridad casi perfecta entre varones y mujeres que ocupan puestos de "jefatura y dirección". Pero en el ámbito privado, sólo un 28 por ciento de estos cargos están ocupados por mujeres.En diálogo con este diario, Gabriela Catterberg atribuyó estas diferencias a la legislación impulsada en los últimos años en favor de la equidad de género, por ejemplo, las normas que establecieron cupos femeninos obligatorios para las listas de candidatos parlamentarios.Hay avances en materia de educación que revelan también, paradójicamente, más desigualdades. Un ejemplo: más de la mitad de las mujeres que ocupan puestos de conducción tienen estudios superiores completos, mientras que en el caso de los hombres sólo el 34 por ciento de ellos ostentan ese logro.Eso puede leerse como un dato revelador de que a las mujeres se les exige más formación o más capacitación que a sus pares masculinos.Siempre en el plano educativo, el informe revela otros datos alentadores: las argentinas tienen actualmente mayor tasa de matriculación, menor tasa de sobreedad y mayor tasa de egreso que los varones. Además, la participación económica femenina se ha incrementado de manera notable: siete de cada 10 argentinas de entre 25 y 64 años participa económicamente. Desigualdades En diálogo con este diario, Catterberg dijo que la desigualdad de género en la inserción en el mercado laboral persiste. "Una proporción importante de las trabajadoras continúa desempeñándose en trabajos más precarios, inestables, con menor cobertura formal y menores salarios que los de sus pares varones". Catterberg destacó también la segunda parte del trabajo que consistió en una entrevista a 31 mujeres que ocupan cargos directivos en empresas del sector privado. "Muchas de ellas dijeron que en algún momento de sus carreras experimentaron estereotipos de género que implicaron cuestionamientos a sus modos de liderazgo; y también hablaron de hostilidades que sintieron, como si estuvieran penalizadas, sobre todo, durante sus embarazos o por el ejercicio de la maternidad".

