Siempre se puede estar peor
No falla. Es una lógica circular, que siempre termina en lo mismo. Si usted quiere entender cómo nace, se desarrolla y muere la mayoría de los conflictos en el transporte urbano, deténgase un minuto y haga memoria.
No falla. Es una lógica circular, que siempre termina en lo mismo. Si usted quiere entender cómo nace, se desarrolla y muere la mayoría de los conflictos en el transporte urbano, deténgase un minuto y haga memoria.
Para algunos actores del sistema, rige la premisa de “cuanto peor, mejor”. ¿Ejemplos? Choferes puntillosos al extremo en el día, hora y minuto en que deben recibir su sueldo, no titubean: paran al toque y traban la rueda que debería generar los recursos para que puedan cobrar.
¿Hay coches en mal estado o frecuencias insuficientes? Cortan por lo sano: “Pues que no circule ni uno”, deciden, trasladando la mochila de un padecimiento mayor a los mismos usuarios en nombre de cuya comodidad supuestamente reclaman.
Lo que ocurre desde ayer en Ciudad de Córdoba es una perlita del absurdo. Los corredores están parados por ahora.
De no llegar a un acuerdo, los choferes se reunirán el lunes en otra asamblea. Si algo ha patentado el transporte urbano es una increíble inventiva para causar siempre el mayor daño a sus clientes.

