San Expedito, el santo de las urgencias que fue soldado
Fue comandante de una legión romana.
La tradición cristiana, cuenta que San Expedito fue comandante de una legión romana que defendió los intereses del Imperio que lideró el emperador Diocesano, a comienzos del siglo IV (ver Cientos de fieles veneran a San Expedito en Córdoba).
Conmovido de manera profunda por la entereza de los cristianos a la hora de enfrentar a la muerte en los campos de batalla, decidió convertirse a la fe en Cristo. Fue entonces –según cuenta la leyenda- que se le apareció el espíritu del mal en forma de cuervo y trató de persuadirlo para que dejara para más adelante esa decisión.
Pero el venerable pisoteó al pajarraco al grito: “Hoy, nada de postergaciones”.
De allí que sea considerado como uno de los abogados de los trámites imposibles y patrono de las causas justas y urgentes.

