Remedios caseros
Por distintas razones –económicas, sociales, psicológicas–, siempre persistirá la recurrencia a los remedios o métodos caseros para solucionar problemas domésticos, sanitarios o de lo que sea. Juan Carlos Carranza.
Por distintas razones –económicas, sociales, psicológicas–, siempre persistirá la recurrencia a los remedios o métodos caseros para solucionar problemas domésticos, sanitarios o de lo que sea, antes que confiar en la asistencia del profesional del rubro correspondiente. Siempre cuento la historia de César, un amigo de la infancia, cuando yo tenía paperas y mi cara parecía una rotonda. Angustiado por mi apariencia de hámster con los cachetes hinchados de maíz, César llevó a su abuelo a mi casa con un secreto y "milagroso" remedio para curar las paperas.El viejito escupió en su mano, sacó un puñado de sal, lo mezcló, lo bendijo y con ese ungüento comenzó a hacerme cruces en las zonas afectadas. Disimulando mi repugnancia por semejante "servicio milagroso", agradecí el gesto con la pompa que exigía la circunstancia. Obvio que las paperas no cedieron ni un centímetro, pero mi amigo César se fue convencido de haber ayudado. Creer o no creer. No sólo existen los remedios caseros, sino también el convencimiento de su funcionamiento. En el caso de la salud, algunos no son más que placebos, pero otros tienen alguna explicación médica. "Cuando le duela la panza, frótela en círculos en el sentido contrario de las agujas del reloj", decía una tía, quien también curaba el empacho con una corbata. Pero, al parecer, el calor sí tiene propiedades que contribuyen a aliviar cierto tipo de dolores de barriga.Hay soluciones caseras para todo: para la tos seca, para la halitosis... Este último aspecto suele ser un drama social importante: en general, nunca nos damos cuenta si tenemos mal aliento. Por suerte, hay varios tests para comprobarlo y no pasar apuros, sobre todo en tren de alguna cita amorosa. Primera prueba: poner un pañuelo sobre la boca, soplar y luego olerlo; segunda prueba: ahuecar las manos y luego exhalar largamente. Una vez comprobada la halitosis, existe una amplia variedad de recetas para combatirla.Cómo hacer para comer el pan de ayer: rociarlo con agua y meterlo en el horno bien caliente durante unos minutos; cuando una mesa tiene una pata más corta, algún libro viejo suele ser la solución; para la ventana por donde se filtra el chiflete está el rollo de diario; cruzar los dedos cuando ataca el equipo rival. Cacho Yerom, colaborador permanente de esta columna, reflexiona: "Por suerte, estas soluciones caseras le aportan un toque mágico a nuestra existencia, frente a tanta y fría racionalidad".

