Ningún turista se les niega a los artículos regionales
Cada vez hay más locales de este tipo, mientras cierran los de otros rubros.
Villa Carlos Paz. Forman parte del rubro comercial más tradicional de Carlos Paz y, a pesar del tiempo, su expansión continúa en el centro de la ciudad, en la aerosilla y en las cercanías del reloj Cu-cú. Se trata de los negocios de artículos regionales, que acompañaron todo el crecimiento de la ciudad turística desde que era una pequeña villa veraniega.
En los estantes de un "regional" pueden encontrarse mates, alfajores, llaveros, souvenires de todo tipo y el clásico burrito serrano, todo con la inscripción y el logo de la principal ciudad turística de Córdoba. Pero también hay curiosidades como el "Viagra cordobés" -la cola de quirquincho-, una yerba que se vende en bolsitas con una especial dedicatoria para regalar a algún vecino o amigo.
En esta temporada de invierno, los turistas aprovechan cada paseo para meterse en estos locales. Desde 3 pesos se puede comprar algún recuerdo. Se llevan desde ceniceros hasta relojes de pared con el nombre de la ciudad.
Hace un par de temporadas, los regionales pulularon en el microcentro de la ciudad desplazando a otro tipo de comercios de ropa o gastronómicos.
Pablo Panero (22) es el encargado de uno de los locales. Asegura que la gente busca cualquier tipo de regalo que tenga la inscripción de la villa con su clásico logotipo. "Hay productos desde 3 pesos hasta 550 pesos".
La aerosilla es uno de los lugares más convocantes. A la siesta, en tiempos de vacaciones de invierno, el estacionamiento está repleto. Hay más de 10 comercios que venden productos regionales.
Uno de los más antiguos es el que atiende Amalia de Manassero (68), que instaló su local en 1973 y continúa en el negocio con uno de sus hijos. "En esa época había muy pocos regionales, tres o cuatro", dijo.
"Tenemos mucha variedad de precios", dijo Manassero y apuntó que el objeto que permaneció en toda la historia de su negocio y que aún hoy se sigue vendiendo en cantidad es el clásico burrito serrano.
"Le compramos a artesanos locales y a gente que se dedica a hacer estos trabajos", destacó. "Cuando empezamos comprábamos a gente que venía de otros lugares, pero ahora prácticamente todo se hace en la zona", dijo.
Cerca del reloj Cu-cú, Carlos Fusé (64) abrió su comercio en 1968. Vende hierbas medicinales, alfajores, embutidos, vinos pateros o regionales, quesos y la infaltable réplica del reloj que se transformó en uno de los hitos de la ciudad. Allí, la gente sigue agolpándose ante cada aparición del pájaro más famoso de la villa.

