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Ariel tiene ahora cinco bicis, pero ni agua ni luz

El chico que por caminar extraviado 14 kilómetros en Calamuchita fue noticia nacional sumó regalos, pero su familia en nada varió su cuadro de pobreza extrema.

16 de marzo de 2014 a las 10:47 a. m.
Carina Mongi
Ariel tiene ahora cinco bicis, pero ni agua ni luz
Ladrillos. Ariel Flores en el cortadero. El niño fue conocido cuando caminó varios kilómetros luego de haberse extraviado (La Voz).

Como un pequeño jefe de hogar con sus pies descalzos, Ariel Flores sale disparado de su casa cuando escucha que un automóvil estaciona en el frente. Atrás aparece Yesenia, su hermana de 3 años. El hombrecito, de apenas 4 años, explica con su media lengua que sus papás no están, que pronto volverán. Unos metros atrás, en el marco de la puerta, se observa la silueta de Evelyn, de 1 año. La historia de Ariel emocionó a la provincia y al país semanas atrás. Extraviado, caminó, entre el viernes 24 y el sábado 25 de enero, unos 14 kilómetros por pleno monte y noche cerrada. Estuvo perdido 28 horas, mientras un fuerte operativo de búsqueda, con bomberos, policías, vecinos, perros y un helicóptero intentaba localizarlo. Finalmente apareció con varios raspones y el susto de haber sentido el desamparo con la sola compañía de su perrita de tres meses.Para el asombro de todos, caminó desde su casa, en la periferia de Santa Rosa de Calamuchita, hasta Villa Berna, donde apareció jugando en un patio. No lo hizo por ningún camino, sino entre árboles y arbustos.

Quería la bici

Las cosas no parecen haber cambiado mucho en el hogar de los Flores tras aquellos días en que recibieron tantas visitas. Los servicios básicos como energía eléctrica y agua continúan brillando por su ausencia. El techo sigue siendo de nailon negro, con ladrillos que lo sostienen y cortezas de pinos en su interior. “Está puesto de forma triple así que no entró agua con tantas lluvias”, señaló el papá Basilio (37) apenas regresó en su moto. Volvía de llevar a su esposa Alicia (25) a realizar el trámite para lograr la Asignación Universal por Hijo, aprovechando que la Anses realizaba un operativo en Santa Rosa. Por ese motivo, los niños quedaron un rato solos.

El hombre, de origen boliviano, está ocupado en un cortadero de ladrillos. “Con tanta lluvia en febrero, bajó mucho el trabajo”, se lamentó.

El patio de tierra exhibe una flota de autitos y camiones de plástico, producto de las donaciones espontáneas que comenzaron a llegar cuando trascendió la historia de Ariel. Jamás imaginó tener tantos juguetes. Cinco bicicletas de distinto tamaño reposan en las paredes del humilde rancho.

La casita de los Flores está a un kilómetro de ripio del basural de Santa Rosa. Según contaron sus papás, cuando fue hallado el chico dijo que se extravió al intentar llegar hasta un cortadero vecino para contarle a un amigo su frustración por una bici rota, que le había regalado el sereno del basural, encontrada entre los residuos. En ese trayecto perdió el rumbo y apareció en la otra punta del 
valle de Calamuchita, al día siguiente.

Ariel soñaba con una bicicleta. Por eso, tras su efímera fama, hoy tiene cinco.

Pero la ayuda de mayor consistencia, oficial o particular, para intentar mitigar la pobreza extrema en la que está sumida la familia aún no llegó.

El Ministerio de Desarrollo Social provincial envió en esos días seis chapas para el techo, colchones, camas, alimentos y ropa, según contó el hombre. Dijo que está esperando más chapas para colocarlas todas en el mismo momento, para cambiar el techo.

Ya pasó más de un mes del episodio. Ariel dejó de ser noticia. Su historia marcha al olvido, como las promesas y expectativas de regalarle a Adrián condiciones de vida para un presente más digno y un futuro mejor.

Corresponsalía