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Por favor, dame otra oportunidad

A medida que vamos creciendo, también se van expandiendo los ámbitos en los que necesitamos que reconsideren los desafortunados despistes. Juan Carlos Carranza.

10 de septiembre de 2012 a las 12:15 a. m.
Redacción La Voz
Por favor, dame otra oportunidad

Las personas siempre están pidiendo nuevas oportunidades y empiezan este derrotero desde su más tierna infancia. Nuestra primera solicitud es con mamá o papá. Esa travesura nos significó que fuésemos privados de algo muy valioso para nosotros: la bicicleta, un programa de televisión, ir a la plaza o al campito a jugar al fútbol.Entonces, nos vemos obligados a prometer que nunca más cometeremos esa falta a cambio de otra oportunidad.Suele ocurrir que los pedidos se reiteran ("En serio, te juro que esta es la última vez") y es la paciencia de nuestros progenitores la que habilita nuevas chances.Probablemente, el segundo pedido de oportunidad sea en la escuela. A fin de año, con el agua al cuello, necesitamos que la profesora nos elimine ese injusto 1 y nos permita levantar el aplazo.Cacho Yerom, el asesor permanente de esta columna, cuenta que tenía un amigo muy poco afecto al estudio, al que cariñosamente le decían Atila, "el rey de los hunos". A medida de que vamos creciendo, también se van expandiendo los ámbitos en los que necesitamos que reconsideren los desafortunados despistes. Se podría decir que las novias son el tercer momento en que necesitamos la redención de nuestros actos. Esto se hace extensivo cuando contraemos matrimonio y son las esposas las que deben actuar como juezas de nuestros comportamientos descarriados. En cuanto a las oportunidades, Yerom tiene un dicho que seguramente ha copiado de alguna página de Internet: "Si eres casado y tienes una oportunidad... corre", dice, entre risas. El cuerpo. Hay otras situaciones en las que imploramos nuevas oportunidades. Una de ellas ocurre después de una borrachera, cuando la resaca nos hace pensar que nuestra muerte es inminente. Pedimos a todos los santos que nuestro cuarto deje de dar vueltas, que se nos quite el dolor de cabeza y, a cambio, prometemos no volver a mezclar nunca más cerveza con ferné. Esta debe ser la más promesa que más veces se ha roto en la historia de la humanidad.Uno de los pedidos de oportunidad más dramático que se conozca está vinculado con las deudas. Después de varias dilaciones, pedimos a nuestros acreedores una última oportunidad antes de que nos lleven a la Justicia. Finalmente, hay otra solicitud similar, más gravosa: la que hacen los políticos cuando buscan su reelección. La excusa suelen ser: "Cuatro años (u ocho) no alcanzan" o "hay que defender el modelo".