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Ponerse en el rol de estudiantes para olvidar las dificultades

Cumplió un año el proyecto para que pacientes del Hospital Oncológico terminen sus estudios

28 de septiembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Ponerse en el rol de estudiantes para olvidar las dificultades
Según los pacientes, “ponerse con los libros” ayuda a olvidar las dificultades (José Gabriel Hernández/LaVoz)

Sandra Pérez no sólo tuvo que afrontar la noticia de su enfermedad, sino que cuando perdió su salud también perdió su trabajo. "Si vas a una entrevista laboral y decís que sos paciente oncológico todos te dicen que te van a llamar, pero finalmente no lo hacen", dice y sueña con seguir en la universidad. Ella y otras 50 personas rescatan lo bueno del programa para terminar los estudios que nació de la Fundación del Hospital Oncológico y es coordinado por los ministerios de Salud y Educación.Noelia Farías, coordinadora del proyecto, cuenta que hace un año, cuando la convocaron sintió muchas dudas y temores. "Uno no sabe cómo va a reaccionar porque siempre se encariña con los estudiantes y como los nuestros son oncológicos a uno le genera miedo", dice. Reinserción laboral Alejandra Enriquez trabaja en la mesa de entradas del hospital y al igual que muchos pacientes no terminó sus estudios y fue ella junto con sus compañeros los que pensaron en darle forma a este sueño. "Un día con una compañera hicimos una lista de los pacientes que nos decían que no sabían ni leer ni escribir o no habían terminado el secundario. La pasamos a las autoridades y ellos concretaron este proyecto", dice Ofelia, empleada provincial y ahora es una flamante estudiante. Bárbara Rocha es maestra de primaria y cuenta que hasta tiene una alumna de Catamarca que cada vez que viene a Córdoba para hacerse tratar por su cáncer, también asiste a la Fundación para rendir y avanzar con sus materias. "Se lleva una pila de libros. Acá les damos la posibilidad que vayan rindiendo de a poco, ya que su tratamiento y las mochilas con las que cargan a diario pueden demorar el proceso", señala. Cómo funciona. Los pacientes concurren a las clases con la frecuencia que su enfermedad les permite. Tienen un día de tutorial para sacarse las dudas y rinden a medida que avanzan con los prácticos de cada módulo. Cada uno avanza a su ritmo y muchos se juntan a estudiar y a darse ánimo para no abandonar. Según lo que relatan, poder dejar el rol de pacientes y ponerse con los libros es una buena forma de seguir adelante y olvidar las dificultades.

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