Pérdidas de suelo serrano y menos retención en el llano
Los cambios en el uso del suelo, tanto en las Sierras como en la llanura agropecuaria, representan impactos clave.
Los cambios en el uso del suelo, tanto en las Sierras como en la llanura agropecuaria, representan impactos clave.
En las Sierras, los desmontes, incendios, el sobrepastoreo para ganadería y el avance de urbanizaciones han ido deteriorando las cuencas hídricas. Esos fenómenos, con escaso o nulo control durante décadas, fueron generando pérdida de suelo y vegetación en la zona donde nacen los ríos y arroyos cordobeses. Con laderas erosionadas, el agua de lluvia ya no es retenida y desciende con crecientes cada vez más rápidas y potentes, aumentando además los sedimentos acumulados, que complican a los diques.
En el llano, también fue desapareciendo la forestación y los suelos retienen menos las corrientes tras lluvias. En la última década, de la mano de estímulos de la política económica, se redujo la superficie sembrada con trigo en invierno, y en verano bajó la rotación con otros cultivos. Así, con sólo soja, la agricultura bajó el consumo de agua. Y subieron las napas.

